Dos novelas de Emilio Salgari y el Paraguay

Emilio Salgari escribió dos novelas de ficción con protagonistas paraguayos, una de ellas con base histórica en la Guerra contra la Triple Alianza. Aquí les presentamos una de ellas para su lectura en streaming.

Tapa del libro El Tesoro del Presidente del Paraguay en su edición de 1958, Editorial Pulga, Barcelona

Emilio Salgari (Verona, 1862–Turín 1911), escritor, marino y periodista, nació apenas un par de años antes que comience la Guerra contra la Triple Alianza (1864–1870). Escribió, principalmente, obras de aventura.

La más conocida de ellas es el Pirata Sandokan, perteneciente a la serie o ciclo «Piratas de Malasia». Acostumbrado a realizar sus escritos en series, también se suman los ciclos Piratas del Caribe, Piratas de las Bermudas, Aventuras en el Far–West y otros denominadas menores, entre las que se encuentra la conocida como Los dos marineros, de las que forman parte El Tesoro del Presidente del Paraguay y El Continente Misterioso.

El Tesoro del Presidente del Paraguay

Esta novela fue editada en Turín y publicada en 26 entregas en el periódico Il Novelliere Ilustrato desde el 7 de enero hasta el 15 de julio de 1894.

La trama de esta obra, ambientada en 1869, incluye un viaje misterioso desde la ciudad de Boston, USA, a bordo de un barco, el Pilcomayo, que debía navegar hasta el Sudamérica y forzar el paso por el río Paraguay para hacer llegar al Mcal. Francisco Solano López un cargamento de armas y municiones en pleno desarrollo de la guerra.

La tripulación está formada por un capitán, dos marineros paraguayos y un funcionario del Estado que sufren mil peripecias para tratar de cumplir su tarea que incluía la entrega de algo mucho más importante que las armas, una carga importante de diamantes para financiar la guerra.

La aventura continúa con la voladura del barco ante el fracaso de la misión, así como el vuelo en globo aerostático de los paraguayos. Reseñamos hasta ahí, dejando que la lectura del libro dé las respuestas a las preguntas que pudieran haberse formado.

El Continente Misterioso

El Continente Misterioso, por su parte, fue publicada en 1894 también en Turín, bajo la forma de una novela de aventuras protagonizada en Australia de fines del siglo XIX, por un puñado de exploradores occidentales, entre los que se encontraban los mismos protagonistas paraguayos de El Tesoro del Presidente del Paraguay, que se enfrentan a la hostilidad de la naturaleza y de las tribus nativas.

Emilio Salgari, a pesar de la prolifidad de su obra, sufrió del desdén del algunos colegas y editores de la época debido a que lo consideraban un escritor «liviano», poco comprometido y afecto a la ficción. Sin embargo, la lectura de sus obras refleja todo lo contrario, demuestran un compromiso social muy importante.

En cuanto a las obras sobre el Paraguay, que se sepa nunca estuvo por estas tierras y que alimentó su conocimiento en las bibliotecas y libros referentes al Paraguay ya que los detalles descriptivos son muy exactos.

Desde Aranduvera Biblioteca Digital Abierta les recomendamos fechacientemente la lectura de la obra de Emilio Salgari, y sobre todo de aquellas dos referentes a temas y personajes paraguayos. Más abajo les dejamos el enlace que le llevará al material de lectura en streaming de El Continente Misterioso.

Enlace a la obra El Continente Misterioso

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Día de la Mujer Paraguaya

A propósito del 24 de febrero (I)

Como es sabido, el 24 de febrero es recordado el Día de la Mujer Paraguaya gracias al esfuerzo y a la propuesta, ante el Congreso Nacional, de la diputada Carmen Casco de Lara Castro, sumado a los esfuerzos de la investigadora Idalia Flores de Zarza.

Serafina Dávalos, primera mujer en el Paraguay en ingresar a la universidad y primera abogada; gran luchadora de los derechos de la mujer

Cabe recordar que dicho acontecimiento tiene una base histórica, y es la Primera Asamblea de Mujeres Paraguayas llevada a cabo en 1867 durante la Guerra contra la Triple Alianza, misma en la que se había propuesto y aceptado la donación de joyas para financiar los costos de la contienda.

Pero la lucha a favor de los derechos de la mujer en el Paraguay tiene en este hecho, y en otros, los inicios de un intento de justa reivindicación a la labor y la función que cumplen. Hay que recordar, simplemente, el martirio de las residentas para comprender lo justiciero del homenaje y del reconocimiento de igualdad de trato y oportunidades.

Tal es así que al ser ocupada la ciudad de Asunción en 1869 y una vez fundado el periódico La Regeneración de la familia Decoud, éste fue uno de los voceros de la implementación de los derechos de las personas en el Paraguay. Entre ellos la institución del casamiento civil, la separación de la Iglesia del Estado, la igualdad de géneros en la educación y la libertad de acción de la mujer.

La discusión acerca del Paraguay que se pretendía se llevaba a cabo en todos los ámbitos de la sociedad y en todos los lugares posibles: bares, cafeterías, casas de familia, teatros improvisados y escenarios callejeros. Todos con un propósito final, devolver al país su estado de nación moderna con leyes justas e igualitarias. Se sucedían entre los oradores, grandes educadoras como Asunción Escalada y otras compañeras.

Pero hasta llegar a 1974, año en que se instituye el día como un objeto de reflexión y justiciero homenaje, pasó igualmente mucha agua bajo el puente. No es que no se había hecho nada, se estaba trabajando, y algunas de las acciones o antecedentes son los siguientes:

Año 1901: 36 mujeres de Concepción enviaron un telegrama al Senado nacional protestando por la elección de José Segundo Decoud para ocupar una bancada. Este hecho es considerado como una de las primeras manifestaciones políticas de la mujer en el Paraguay.

Año 1904: Las integrantes del Comité Pro Paz solicitaron al presidente Benigno Ferreira que evitara desatar la inminente guerra civil de esa fecha.

Año 1946: La Unión Democrática de Mujeres formaron la más importante organización social para lograr la amnistía y la vigencia de las libertades de “profesar su culto, pensar libremente, trabajar sin hambre y vivir sin miedo”.

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La Universidad Nacional de Asunción y su fundador

VITAM IMPENDERE VERO (III)

Si bien es cierto, y como hemos visto hasta ahora, existen figuras muy importantes en la antecedencia de la creación de la Universidad como institución educativa en nuestro país, sobresale de todas ellas la de José Segundo Decoud.

José Segundo Decoud, imagen obtenida del libro Historia de la Universidad Nacional de Asunción (1889-1989), Vol. I, Edit. UNA. 1990

Podría hablar de la biografía de José Segundo Decoud, pero eso sería limitarme nada más que a un detalle de su prolífica vida al servicio del Paraguay. Quisiera concentrarme en ciertos aspectos, sobre todo los que hacen a la creación de una institución de educación superior en el país, lo que luego sería la Universidad Nacional de Asunción.

El 13 de julio de 1889, presentó en el Senado su Proyecto de Ley de Enseñanza Secundaria y Superior, el cual fue publicado al día siguiente en el periódico La Razón, que escribió: «Importante es el proyecto presentado ayer á la consideración del Senado por el miembro de aquella alta Cámara, el ilustrado estadista don José Segundo Decoud./ Por el se pretende establecer tres colegios mas de segunda enseñanza; uno en Villa Concepción, otro en Villa Rica y el otro en Villa del Pilar, y además una universidad en la capital» (La Razón, Nº 87, 14 de julio de 1889, pág. 1).

A continuación, el articulista transcribió la alocución de Decoud (ver recorte de prensa de la época). La propuesta, con algunas modificaciones, fue aprobada en ambas Cámaras pero luego vetada por el Poder Ejecutivo, lo que generó una amplia discusión y una firme posición de parte del Senado a favor de la apertura de la universidad.

El Poder Ejecutivo, encabezado por Patricio Escobar, no tuvo otro remedio que aceptar la propuesta y promulgó la ley el 24 de setiembre (fecha fundacional de la UNA) y se dispuso su inauguración para el 1 de marzo de 1890, fecha histórica a 20 años de la culminación de la Guerra Grande.

Mientras tanto, las polémicas continuaron a la par de los procesos de ordenamiento y estructuración de la futura alta casa de estudios, entre ellas una caballerosa pero dura discusión en la prensa nacional entre el Dr. Benjamín Aceval (hermano de Emilio Aceval, luego presidente del Paraguay) y José Segundo Decoud, sobre todo acerca de la pertinencia o no de la injerencia del Poder Ejecutivo en las cuestiones que hacían al gobierno de la universidad.

«Dejar al ejecutivo el resorte exclusivo de la reglamentación en materias que versan sobre principios de enseñanza es esponerse a que el espíritu de la ley sea adulterado en su esencia. Tal facultad sería muy peligrosa», expuso Decoud afirmando el principio de autonomía de la casa de estudios (Monte de López Moreira, M.G. Historia de la Universidad Nacional de Asunción (1889-1989), Vol. I, 1990). Dicha libertad está refrendada en el actual estatuto de la UNA del 2005, Capítulo II, arts. 5 y 6.

En el próximo capítulo se dará culminación a esta serie de notas con más datos que hacen a la historia profunda de la UNA, pues al decir de un antiguo funcionario y docente de esta casa de estudios, el Lic. en Historia Francisco Brítez (FADA), «uno debe conocer la historia del lugar donde está sentado».

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El periódico La Regeneración y su valor fundamental

Si bien es cierto en nuestro país se recuerda al 26 de abril como el Día del Periodismo Paraguayo en homenaje a la aparición de El Paraguayo Independiente (26/4/1845 – 18/9/1852), otro periódico, La Regeneración, marcó la inauguración del periodismo independiente en el Paraguay.

Facsimilar de La Regeneración (colección del autor)
Facsimilar de La Regeneración (colección del autor)

El 5 de enero de 1869 Asunción había sido ocupada por las fuerzas aliadas y se declaró la capital como ciudad abierta. Luego de los saqueos protagonizados por los soldados brasileños, hecho profusamente documentado, el Paraguay todavía en guerra mientras Solano López viviera, trataba de reorganizar su existencia.

En este sentido, al recuperarse la libre navegación de los ríos, Asunción se convirtió en un hervidero de gente que venía de todos lados: comerciantes, militares, familiares de los soldados, oferta de placeres, migrantes y exiliados llegaron al país.

Fueron épocas muy duras, pero al mismo tiempo de solidaridad y de lucha por la imposición de derechos sociales fundamentales. Ideas como la necesidad de una Carta Magna moderna, la participación femenina en la política, la separación de la Iglesia del Estado, la secularización del Gobierno y la reorganización de la educación ocupaban el espacio de la discusión ciudadana en bares, hogares y calles.

En ese propicio ambiente de agitación social apareció La Regeneración, el primer periódico independiente del Paraguay, el 1 de octubre de 1869 en Asunción. Perteneciente a la familia Decoud, contraria a los López desde mucho antes, inauguró de esa manera una época sumamente importante en las comunicaciones y dio pie a que se consolide el periodismo en el Paraguay.

La reorganización del Estado, la inquietud social, el entretenimiento, la publicidad, la historia, y su propia versión de ella, la información internacional y nacional fueron los componentes de este medio de comunicación que cerró sus puertas el 23 de setiembre de 1870, apenas 11 meses después de abierto, a causa de un acontecimiento sumamente llamativo y poco conocido en nuestro país conocido como «La noche triste de los italianos».

En honor a la verdad La Regeneración no tuvo la relevancia histórico-temporal de El Paraguayo Independiente, la primicia comunicacional de La Aurora y El Eco del Paraguay; o tal vez la presencia documental de El Semanario así como tampoco el romanticismo del enfrentamiento de las armas con las palabras del Cabichu’i, ni la ironía de El Centinela y La Estrella, todas publicaciones propiciadas por el Estado.

Pero la importancia de La Regeneración no es menor a ninguna de los citados anteriormente porque marcó decididamente el inicio una época moderna e independiente, de un periodismo que con sus luces y sus sombras ya no pararía más.

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El origen del Día del Niño en Paraguay

De hecho, ningún episodio de guerra puede dejar de ser terrible en todos los sentidos. Y durante la Guerra contra la Triple Alianza (1864-1870) se vivieron varios de ellos.

Asunción había sido evacuada bajo orden marcial de Francisco Solano López en febrero de 1868 ante el avance incontenible de las fuerzas aliadas sobre el Paraguay. También habían sido evacuadas otras ciudades, tanto internas como aquellas a orillas de los principales ríos, Paraguay y Paraná, ante la amenaza de las fuerzas navales enemigas que se apropiaron del tráfico fluvial.

Luque se convirtió en la segunda capital, luego fue Piribebuy y por último San Isidro de Curuguaty. A Piribebuy se había trasladado gran parte de las funciones del Estado. Funcionaron el Tesoro, un hospital de guerra, el Archivo y el comando militar; incluso el periódico de trinchera La Estrella, dirigido por Manuel Trifón Rojas; incluso algunas legaciones extranjeras mantenían a sus representantes.

Pero la guerra no daba descanso. Piribebuy fue atacada por las fuerzas contrarias el 12 de agosto de 1869 como si fuera un acto premonitorio de lo que ocurriría apenas cuatro días después.

La desigualdad en el número de combatientes era inmensa y no dio posibilidad a ninguna victoria; apenas se atinó a la defensa. Cuando los aliados entraron a Piribebuy se libró la primera batalla urbana de la guerra, y los brasileños vengaron la muerte de su comandante José Luis Mena Barreto. El Conde D’Eu, jefe de las fuerzas imperiales brasileñas, ordenó pasar por degüello a los prisioneros y quemar el hospital de guerra con todo y enfermos más personal dentro en uno de los ejemplos más documentados de genocidio de esta guerra.

Sin embargo, otro episodio cruel se estaba gestando. Apenas cuatro días después, el 16 de agosto, el Gral. Caballero al mando de 3.500 soldados, entre ancianos y niños disfrazados con barbas postizas, más un escuadrón de 600 veteranos enfrentaron a brasileños y argentinos en número de 20.000 en la batalla de Acosta Ñú, conocida también como batalla de Campo Grande.

A cañonazos, con cargas de caballería, a sablazos y tiros; y como si eso no bastara, prendiendo fuego al monte y empujando a punta de bayoneta a los sobrevivientes dentro del bosque para que murieran quemados o ahogados por el humo junto a sus madres que ayudaban desde la espesura cuidando a los heridos y juntando a los muertos, el enemigo terminó la jornada con una victoria que muy poco habla de su moral.

Ese aciago día, el 16 de agosto de 1869, fue testigo del nacimiento en el Paraguay del heroísmo extremo que asumen los seres humanos en situaciones extremas, y dio pie no al festejo sino a la recordación que debe brindarse a la valentía de la niñez nacional. Asumamos, pues, en este día, con coraje y honor el homenaje a quienes cayeron en defensa de la dignidad.

Bibliografía a consultar:
Rodríguez Alcalá, G. Residentas, destinadas y traidoras (1991). Edit. Criterio. Asunción
Mendoza, H. La campaña de las Cordilleras (2010). Edit. El Lector y ABC Color. Asunción
Cardozo, E. Hace 100 años. Crónicas de la guerra de 1864-1870. Tomo III (1970). Edit. Emasa. Asunción
http://www.lagazeta.com.ar/acosta-nu.htm. Batalla de Acosta Ñú – 16 de agosto de 1869 (Día del niño paraguayo). Consultado el 25 de julio de 2013

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La Constitución de 1870, sus antecedentes

En enero de 1869 ocuparon la ciudad de Asunción las fuerzas aliadas de Argentina, Brasil y Uruguay, y con ello terminaba una época y comenzaba otra en la historia de nuestro país, tal como la reconstrucción de las instituciones que sufrieron daño y la creación de otras nuevas.

Acta manuscrita de la Convención Nacional Constituyente (1870). Archivo digital, gentileza de la Biblioteca Nacional del Paraguay, copia del autor
Copia facsimilar del acta manuscrita de la Convención Nacional Constituyente (1870). Archivo digital, gentileza de la Biblioteca Nacional del Paraguay, copia del autor

Una de esas instituciones es la Constitución, una de las consagraciones más importantes del sistema jurídico de cualquier nación, fruto de la inteligencia y el entendimiento de su pueblo reunido en convención constituyente para llevar adelante el objetivo nacional.

Si bien es cierto que en 1842 se tuvo el primer intento de una Carta Magna durante el gobierno de don Carlos Antonio López, ésta no llegó más allá de un reglamento de gobierno. Tampoco hubo mucho tiempo de avanzar, porque la Guerra con la Triple Alianza llegaría pocos años después con su carga trágica para el pueblo paraguayo.

Y es así que las fuerzas aliadas enemigas ocuparon en enero de 1869 la ciudad de Asunción mientras el Mcal. López iniciaba su camino sin regreso hacia el norte del país para terminarlo en Cerro Corá 14 meses después.

Mientras tanto, la injerencia de los países de la Triple Alianza, especialmente del imperio del Brasil y de la Argentina se hizo sentir por mucho tiempo sobre todos los asuntos políticos y sociales en nuestro país, incluso hasta hoy en día.

La efervescencia política en Asunción, luego de la ocupación, alcanzó niveles muy altos. Comenzaron los grandes movimientos populares que terminarían con la creación de los dos grandes partidos políticos, la discusión sobre los derechos civiles y la laicidad del Estado, la recuperación de la educación y del comercio, y comenzaron los movimientos inmigratorios y la repatriación.

De igual manera, en cumplimiento del Tratado de Alianza contra el Paraguay del 1 de mayo de 1865, sus integrantes se prestaban a imponer sus condiciones a través de un protocolo y los políticos paraguayos aceptaron, exactamente un día como hoy pero de 1869, las condiciones de los enemigos para la conformación de un gobierno provisorio en el Paraguay que tendría, entre otras, la misión de convocar a una asamblea nacional constituyente para la creación de una Constitución.

Fueron momentos muy álgidos, de mucha actividad social y política, de acuerdos, de convulsiones, de necesidades y un gran ímpetu por tratar de salir de las pésimas condiciones en que la guerra dejó al país.

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