El Mcal. Estigarribia y la Constitución de 1940

En la edición 19 del 11 de junio pasado de este suplemento, habíamos hablado acerca de la Constitución nacional de 1870 y sus antecedentes sociales y políticos. En este número comentaremos algunos pormenores de la Carta Magna de 1940 y sus circunstancias.

La Guerra del Chaco (Paraguay y Bolivia, 1932-1935) tuvo dos actores principales en cuando a la conducción militar (de la civil nos ocuparemos luego), el coronel Rafael Franco y el general José Félix Estigarribia. Ambos fueron también protagonistas de otra historia militar poco tiempo después. El 17 de febrero de 1936, el conocido como «Presidente de la Victoria», Dr. Eusebio Ayala, renunció a la primera magistratura luego de un alzamiento militar que desembocó en cruentos combates en Asunción, asumiendo la dirección del país de manera provisoria el Cnel. Rafael Franco.

Apenas 16 meses después, el gobierno del Cnel. Franco fue depuesto por otro golpe militar y el poder le fue entregado de nuevo al Partido Liberal, que en una elección unipartidista en 1939 presentó a José Félix Estigarribia como candidato presidencial.

Lo cierto es que fue el breve gobierno del Mcal. Estigarribia el que propuso y promulgó la Constitución de 1940, nacida luego de la Guerra del Chaco, en reemplazo de la de 1870, nacida luego de la Guerra contra la Triple Alianza.

«Los instrumentos políticos con que contaba el Estado para gobernar a la Nación eran deficientes e ineficaces» para alcanzar la restauración del país, rezaba el preámbulo de la Constitución de 1940, por lo tanto se volvió necesario declarar caduca la anterior y encarar un nuevo documento nacional.

La sanción de la Carta del 10 de julio de 1940 firmada por Estigarribia decía: «Artículo 1°. Desde esta fecha entra en vigencia la presente Constitución en substitución de la Carta Política de 1870. Artículo 2°. Someto la presente Constitución al veredicto del pueblo, a cuyo efecto convoco a todos los ciudadanos a plebiscito, que se realizará el 4 de agosto próximo venidero, de acuerdo con las leyes electorales vigentes y a la reglamentación que se irá oportunamente. Artículo 3°. Comuníquese, publíquese y dése al Registro Oficial».

Los 94 artículos de este documento entraron en vigencia a partir del 15 de agosto del mismo año y las pretensiones de Estigarribia de apoyarse en este importante instrumento para llevar adelante sus planes fueron truncadas apenas un mes después. El 7 de setiembre de 1940, yendo a pasar un fin de semana a la ciudad de San Bernardino junto a su esposa Julia Miranda Cueto, el avión que los trasladaba capotó cerca de la ciudad de Altos pereciendo todos en el accidente, incluído el piloto Cap. Carmelo Peralta. El título de Mariscal le fue impuesto a Estigarribia en carácter post morten ante esta situación.

En el año 1967, estando en el Gobierno otro militar, el Gral. Alfredo Stroessner, el Paraguay volvería a ver modificarse la Constitución nacional. Pero esa es otra historia que veremos más adelante.

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Sobre los museos (III)

Si bien hubo esfuerzos antes del suyo, en realidad al de Juan Silvano Godoy se le debe el hecho de que se pueda contar hoy en día con una colección como la del Museo Nacional de Bellas Artes del Paraguay.

Retrato de Juan Silvano Godoy exhibido en el Museo Nacional de Bellas Artes, autoría de Teófilo Castillo, óleo sobre tela (1901). Fotografía de Jorge Candia Coronel para la SNC
Retrato de Juan Silvano Godoy exhibido en el Museo Nacional de Bellas Artes, autoría de Teófilo Castillo, óleo sobre tela (1901). Fotografía de Jorge Candia Coronel para la SNC

La poderosa figura de Juan Silvano Godoy, así como sus conflictivas acciones, amenazan con cubrir sus logros, sobre todo los que hacen referencia a la conformación de lo que se daría en llamar posteriormente Museo Nacional de Bellas Artes del Paraguay.

Sin pretender hacer juicio de valor sobre su personalidad, cabe destacar que la afición que cultivó estando en el exilio en Buenos Aires, y tras sus viajes por Europa que le llevaron a la formación de un acervo artístico y editorial importante, fueron la base del principal museo del país.

Para ello hizo buen uso de sus fondos patrimoniales, que fueron importantes y le posibilitó codearse con la crema y nata porteña y santafecina, ciudades donde estudió y, luego, vivió como refugiado político luego de 1877 tras ser acusado de tener participación en el magnicidio del presidente Juan Bautista Gill.

Con la ayuda del argentino Eduardo Schiaffino, luego fundador del Museo Nacional de Bellas Artes de la Argentina, así como del coleccionista Aristóbulo del Valle, fue adquiriendo obras en galerías y subastas, así como también en sus viajes por el Viejo Mundo donde optó por las escuelas tradicionales de España, Francia, Italia e Inglaterra.

De igual manera compró esculturas, efigies, bustos y muebles; también libros. Con estos últimos conformó la importante colección conocida como Biblioteca Americana que luego fuera adquirida por el Estado en 1940 junto con su acervo para la creación del museo nacional.

A su regreso del destierro político gracias a una amnistía decretada por el presidente Egusquiza en 1895, trajo consigo sus pertenencias y las exhibió en su señorial domicilio de las actuales calles Juan E. O’Leary y Presidente Franco, actual sede de la Vicepresidencia.

Los 18 años que pasó fuera, viviendo en la Argentina y viajando por el mundo sirvieron para concretar una colección muy importante, la que él mismo denominaba como «museo de obras de arte pictórico de don Juansilvano Godoi». Dotó de esa manera al Paraguay de un sitio trascendente para la recuperación de la cultura nacional y posibilitó con sus acciones el acrecentamiento del patrimonio material intelectual de la nación.

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