El periódico La Regeneración y su valor fundamental

Si bien es cierto en nuestro país se recuerda al 26 de abril como el Día del Periodismo Paraguayo en homenaje a la aparición de El Paraguayo Independiente (26/4/1845 – 18/9/1852), otro periódico, La Regeneración, marcó la inauguración del periodismo independiente en el Paraguay.

Facsimilar de La Regeneración (colección del autor)
Facsimilar de La Regeneración (colección del autor)

El 5 de enero de 1869 Asunción había sido ocupada por las fuerzas aliadas y se declaró la capital como ciudad abierta. Luego de los saqueos protagonizados por los soldados brasileños, hecho profusamente documentado, el Paraguay todavía en guerra mientras Solano López viviera, trataba de reorganizar su existencia.

En este sentido, al recuperarse la libre navegación de los ríos, Asunción se convirtió en un hervidero de gente que venía de todos lados: comerciantes, militares, familiares de los soldados, oferta de placeres, migrantes y exiliados llegaron al país.

Fueron épocas muy duras, pero al mismo tiempo de solidaridad y de lucha por la imposición de derechos sociales fundamentales. Ideas como la necesidad de una Carta Magna moderna, la participación femenina en la política, la separación de la Iglesia del Estado, la secularización del Gobierno y la reorganización de la educación ocupaban el espacio de la discusión ciudadana en bares, hogares y calles.

En ese propicio ambiente de agitación social apareció La Regeneración, el primer periódico independiente del Paraguay, el 1 de octubre de 1869 en Asunción. Perteneciente a la familia Decoud, contraria a los López desde mucho antes, inauguró de esa manera una época sumamente importante en las comunicaciones y dio pie a que se consolide el periodismo en el Paraguay.

La reorganización del Estado, la inquietud social, el entretenimiento, la publicidad, la historia, y su propia versión de ella, la información internacional y nacional fueron los componentes de este medio de comunicación que cerró sus puertas el 23 de setiembre de 1870, apenas 11 meses después de abierto, a causa de un acontecimiento sumamente llamativo y poco conocido en nuestro país conocido como «La noche triste de los italianos».

En honor a la verdad La Regeneración no tuvo la relevancia histórico-temporal de El Paraguayo Independiente, la primicia comunicacional de La Aurora y El Eco del Paraguay; o tal vez la presencia documental de El Semanario así como tampoco el romanticismo del enfrentamiento de las armas con las palabras del Cabichu’i, ni la ironía de El Centinela y La Estrella, todas publicaciones propiciadas por el Estado.

Pero la importancia de La Regeneración no es menor a ninguna de los citados anteriormente porque marcó decididamente el inicio una época moderna e independiente, de un periodismo que con sus luces y sus sombras ya no pararía más.

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El Mcal. Estigarribia y la Constitución de 1940

En la edición 19 del 11 de junio pasado de este suplemento, habíamos hablado acerca de la Constitución nacional de 1870 y sus antecedentes sociales y políticos. En este número comentaremos algunos pormenores de la Carta Magna de 1940 y sus circunstancias.

La Guerra del Chaco (Paraguay y Bolivia, 1932-1935) tuvo dos actores principales en cuando a la conducción militar (de la civil nos ocuparemos luego), el coronel Rafael Franco y el general José Félix Estigarribia. Ambos fueron también protagonistas de otra historia militar poco tiempo después. El 17 de febrero de 1936, el conocido como «Presidente de la Victoria», Dr. Eusebio Ayala, renunció a la primera magistratura luego de un alzamiento militar que desembocó en cruentos combates en Asunción, asumiendo la dirección del país de manera provisoria el Cnel. Rafael Franco.

Apenas 16 meses después, el gobierno del Cnel. Franco fue depuesto por otro golpe militar y el poder le fue entregado de nuevo al Partido Liberal, que en una elección unipartidista en 1939 presentó a José Félix Estigarribia como candidato presidencial.

Lo cierto es que fue el breve gobierno del Mcal. Estigarribia el que propuso y promulgó la Constitución de 1940, nacida luego de la Guerra del Chaco, en reemplazo de la de 1870, nacida luego de la Guerra contra la Triple Alianza.

«Los instrumentos políticos con que contaba el Estado para gobernar a la Nación eran deficientes e ineficaces» para alcanzar la restauración del país, rezaba el preámbulo de la Constitución de 1940, por lo tanto se volvió necesario declarar caduca la anterior y encarar un nuevo documento nacional.

La sanción de la Carta del 10 de julio de 1940 firmada por Estigarribia decía: «Artículo 1°. Desde esta fecha entra en vigencia la presente Constitución en substitución de la Carta Política de 1870. Artículo 2°. Someto la presente Constitución al veredicto del pueblo, a cuyo efecto convoco a todos los ciudadanos a plebiscito, que se realizará el 4 de agosto próximo venidero, de acuerdo con las leyes electorales vigentes y a la reglamentación que se irá oportunamente. Artículo 3°. Comuníquese, publíquese y dése al Registro Oficial».

Los 94 artículos de este documento entraron en vigencia a partir del 15 de agosto del mismo año y las pretensiones de Estigarribia de apoyarse en este importante instrumento para llevar adelante sus planes fueron truncadas apenas un mes después. El 7 de setiembre de 1940, yendo a pasar un fin de semana a la ciudad de San Bernardino junto a su esposa Julia Miranda Cueto, el avión que los trasladaba capotó cerca de la ciudad de Altos pereciendo todos en el accidente, incluído el piloto Cap. Carmelo Peralta. El título de Mariscal le fue impuesto a Estigarribia en carácter post morten ante esta situación.

En el año 1967, estando en el Gobierno otro militar, el Gral. Alfredo Stroessner, el Paraguay volvería a ver modificarse la Constitución nacional. Pero esa es otra historia que veremos más adelante.

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La Constitución de 1870, sus antecedentes

En enero de 1869 ocuparon la ciudad de Asunción las fuerzas aliadas de Argentina, Brasil y Uruguay, y con ello terminaba una época y comenzaba otra en la historia de nuestro país, tal como la reconstrucción de las instituciones que sufrieron daño y la creación de otras nuevas.

Acta manuscrita de la Convención Nacional Constituyente (1870). Archivo digital, gentileza de la Biblioteca Nacional del Paraguay, copia del autor
Copia facsimilar del acta manuscrita de la Convención Nacional Constituyente (1870). Archivo digital, gentileza de la Biblioteca Nacional del Paraguay, copia del autor

Una de esas instituciones es la Constitución, una de las consagraciones más importantes del sistema jurídico de cualquier nación, fruto de la inteligencia y el entendimiento de su pueblo reunido en convención constituyente para llevar adelante el objetivo nacional.

Si bien es cierto que en 1842 se tuvo el primer intento de una Carta Magna durante el gobierno de don Carlos Antonio López, ésta no llegó más allá de un reglamento de gobierno. Tampoco hubo mucho tiempo de avanzar, porque la Guerra con la Triple Alianza llegaría pocos años después con su carga trágica para el pueblo paraguayo.

Y es así que las fuerzas aliadas enemigas ocuparon en enero de 1869 la ciudad de Asunción mientras el Mcal. López iniciaba su camino sin regreso hacia el norte del país para terminarlo en Cerro Corá 14 meses después.

Mientras tanto, la injerencia de los países de la Triple Alianza, especialmente del imperio del Brasil y de la Argentina se hizo sentir por mucho tiempo sobre todos los asuntos políticos y sociales en nuestro país, incluso hasta hoy en día.

La efervescencia política en Asunción, luego de la ocupación, alcanzó niveles muy altos. Comenzaron los grandes movimientos populares que terminarían con la creación de los dos grandes partidos políticos, la discusión sobre los derechos civiles y la laicidad del Estado, la recuperación de la educación y del comercio, y comenzaron los movimientos inmigratorios y la repatriación.

De igual manera, en cumplimiento del Tratado de Alianza contra el Paraguay del 1 de mayo de 1865, sus integrantes se prestaban a imponer sus condiciones a través de un protocolo y los políticos paraguayos aceptaron, exactamente un día como hoy pero de 1869, las condiciones de los enemigos para la conformación de un gobierno provisorio en el Paraguay que tendría, entre otras, la misión de convocar a una asamblea nacional constituyente para la creación de una Constitución.

Fueron momentos muy álgidos, de mucha actividad social y política, de acuerdos, de convulsiones, de necesidades y un gran ímpetu por tratar de salir de las pésimas condiciones en que la guerra dejó al país.

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