La Constitución de 1870, sus antecedentes

En enero de 1869 ocuparon la ciudad de Asunción las fuerzas aliadas de Argentina, Brasil y Uruguay, y con ello terminaba una época y comenzaba otra en la historia de nuestro país, tal como la reconstrucción de las instituciones que sufrieron daño y la creación de otras nuevas.

Acta manuscrita de la Convención Nacional Constituyente (1870). Archivo digital, gentileza de la Biblioteca Nacional del Paraguay, copia del autor
Copia facsimilar del acta manuscrita de la Convención Nacional Constituyente (1870). Archivo digital, gentileza de la Biblioteca Nacional del Paraguay, copia del autor

Una de esas instituciones es la Constitución, una de las consagraciones más importantes del sistema jurídico de cualquier nación, fruto de la inteligencia y el entendimiento de su pueblo reunido en convención constituyente para llevar adelante el objetivo nacional.

Si bien es cierto que en 1842 se tuvo el primer intento de una Carta Magna durante el gobierno de don Carlos Antonio López, ésta no llegó más allá de un reglamento de gobierno. Tampoco hubo mucho tiempo de avanzar, porque la Guerra con la Triple Alianza llegaría pocos años después con su carga trágica para el pueblo paraguayo.

Y es así que las fuerzas aliadas enemigas ocuparon en enero de 1869 la ciudad de Asunción mientras el Mcal. López iniciaba su camino sin regreso hacia el norte del país para terminarlo en Cerro Corá 14 meses después.

Mientras tanto, la injerencia de los países de la Triple Alianza, especialmente del imperio del Brasil y de la Argentina se hizo sentir por mucho tiempo sobre todos los asuntos políticos y sociales en nuestro país, incluso hasta hoy en día.

La efervescencia política en Asunción, luego de la ocupación, alcanzó niveles muy altos. Comenzaron los grandes movimientos populares que terminarían con la creación de los dos grandes partidos políticos, la discusión sobre los derechos civiles y la laicidad del Estado, la recuperación de la educación y del comercio, y comenzaron los movimientos inmigratorios y la repatriación.

De igual manera, en cumplimiento del Tratado de Alianza contra el Paraguay del 1 de mayo de 1865, sus integrantes se prestaban a imponer sus condiciones a través de un protocolo y los políticos paraguayos aceptaron, exactamente un día como hoy pero de 1869, las condiciones de los enemigos para la conformación de un gobierno provisorio en el Paraguay que tendría, entre otras, la misión de convocar a una asamblea nacional constituyente para la creación de una Constitución.

Fueron momentos muy álgidos, de mucha actividad social y política, de acuerdos, de convulsiones, de necesidades y un gran ímpetu por tratar de salir de las pésimas condiciones en que la guerra dejó al país.

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El Poder Judicial

La Justicia, junto al Legislativo y el Ejecutivo conforma la institucionalidad de nuestro país y su sistema de gobierno democrático basado en la división e independencia de poderes.

La Justicia y su disposición en nuestro país no fueron siempre como las conocemos ahora. Por su origen colonial, las cuestiones judiciales de la antigua Provincia del Paraguay, creada en 1776, estaban sujetas a lo que disponía la corona española.

Pero no se debe pensar que al no existir un Poder Judicial constituido faltaba la figura, sólo había una forma distinta de impartir Justicia acorde a la época, centralizada y enfocada en el poder del rey.

Para decidir cómo dar a cada cual lo suyo estaban el Cabildo, los gobernadores, los alcaldes y los tribunales de alzada. Se dependió durante un tiempo de la Real Audiencia de Charcas, pero a partir de 1783, cuando se estableció la Real Audiencia de Buenos Aires, Paraguay cayó bajo esa jurisdicción.

Una acción de independencia

La libertad de la Provincia del Paraguay no debía ocurrir sólo en el ámbito político, también en el judicial. El Congreso General de junio de 1811 dispuso la independencia de la Justicia de Comercio separándonos de Buenos Aires, y en 1812 definió la separación total de la Real Audiencia de Buenos Aires «a fin de soltar las últimas amarras que tenían al Paraguay ligado al viejo régimen colonial».

El 19 de marzo de 1812 fue remitida a la Junta de Buenos Aires una nota en que se exigía la devolución de todos los casos judiciales pendientes para ser atendidos en la Provincia del Paraguay por sus jueces naturales. El gobierno porteño entendió que había justicia en tal pedido y ordenó el 20 de abril de ese mismo año que se diera lugar a lo solicitado.

Ese fue el acto que conquistó la independencia de la Justicia como un poder independiente en el Paraguay, aunque todavía faltaría un largo camino por recorrer para concretar la figura como una Institución, cosa que ocurriría recién a partir de la Constitución de 1870.

Provincia por República, y más aún

A dos años de la independencia, el 30 de setiembre de 1813, se reunió en Asunción el 2º Congreso de la Provincia del Paraguay a solicitud del Dr. Francia.

Varias e importantes fueron las resoluciones tomadas, entre las que se debe citar las siguientes:

  1. Se reafirmó la declaración de la independencia y se aprobó el cambio de denominación del país pasando de Provincia del Paraguay a República del Paraguay.
  2. Se adoptaron la bandera y el escudo nacionales.
  3. Se aprobó un Reglamento de Gobierno, conformando lo que podría darse en llamar la primera Constitución Nacional.
  4. Se estableció la figura del Consulado, ejercido por dos ciudadanos en igualdad de condiciones y poder que deberían gobernar por el término de un año.

Bibliografía:
Silvero, Jorge. En Los orígenes del Poder Judicial Paraguayo en el siglo XIX. El Poder Judicial en el Paraguay, sus Orígenes y Organización 1870-1900. Tomo I. Corte Suprema de Justicia. Asunción. 2011.

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