Covid-19: Hablemos de los recuperados…

Es apropiado, en la víspera del inicio de la Fase 3 de la llamada Cuarentena Inteligente, que hagamos énfasis en uno de los índices más interesantes y capaz que menos llamativos de la Covid-19: los recuperados.

En efecto. El índice de recuperados es, por lo general, no muy tenido en cuenta. Sin embargo, su importancia es fundamental desde varios puntos de vista, tanto médico, como social y hasta motivacional.

En el Paraguay, estamos en regimen especial desde el 9 de marzo cuando se firmó el Decreto No. 3442 «Por el cual se dispone la implementación de acciones preventivas ante el riesgo de expansión del coronavirus (Covid-19) al territorio nacional”, por lo que estamos hablando de una cuarentena de 96 días a la fecha, u 89 si tomamos en cuenta el Decreto No. 3456 “Por el cual se declara Estado de Emergencia Sanitaria en todo el territorio nacional para el control del cumplimiento de las medidas sanitarias dispuestas en la implementación de las acciones preventivas ante el riesgo de expansión del coronavirus (Covid-19)”.

Como fuere, lo importante de recalcar, de acuerdo al título de este artículo, es el índice de recuperados que a la fecha suma 647 sobre un total de 1.261 casos positivos. Eso significa que, de estos, el 51,30% ha recuperado la salud. Como sabemos que el total de contagiados que se informa acumula incluso a los fallecidos, si tomamos en cuenta el número de casos positivos vivos (1.250), el índice de recuperados es aún mayor, un 51,76%.

El mismo índice en los países vecinos es el siguiente: Brasil, de 832.866 casos positivos, tiene 427.610 recuperados y 42.055 fallecidos. En la Argentina, de 28.764 casos positivos, tiene 9.083 recuperados y 802 fallecidos. En Bolivia, de 16.929 casos positivos, tiene 2.431 recuperados y 559 fallecidos; estos números dan, para Brasil, un índice de 51,34% recuperados, para Argentina un 31,57%, y para Bolivia un 14,35% (datos de Woldometer Coronavirus, al 13/06/2020, 16 hs).

Si habláramos de otros países con grandes números de afectados por esta pandemia, como es el caso de los Estados Unidos, el índice de recuperados es del 38,73%, en Rusia es del 52,80%, en Alemania es del 91,71% y en Italia es del 73,89% (datos de Woldometer Coronavirus, al 13/06/2020, 16 hs).

El alto número de recuperados puede indicar algunas cosas como que la atención médica es la apropiada, la medicación es conveniente, el sistema de salud es adecuado, o hay mucha suerte, sobre todo teniendo en cuenta que la cantidad de fallecidos es solo de 11 en todo este periodo de tiempo desde el 7 de marzo, habiendo ocurrido el último caso el 13 de mayo. Son hechos concretos que pueden, luego, a la luz de los datos estadísticos, analizarse desde muchos puntos de vista.

Mientras tanto, al ser hoy sábado, culmina la semana 24 de los registros epidemiológicos con un récord de muestras, 47.008; lo que lleva el índice a 6.599 tomas por millón de habitantes, un buen índice para la cantidad de habitantes que tiene el Paraguay aunque nunca es suficiente, sobre todo porque muchas de las tomas que se hacen son re-tomas, es decir las segundas y terceras pruebas que se hacen a las personas que están en los albergues para darles de alta.

Mientras tanto, esperamos el inicio de la Fase 3, con mayor apertura del sistema comercial, a partir del lunes 15. Sin embargo, aunque las cuestiones parecen relativamente tranquilas, con apenas 171 positivos en siete días, 108 de ellos sin nexo y contactos que denuncian una circulación comunitaria, cualquier descuido puede ser fatal para todos.

Recuerden siempre el caso del militar custodio del albergue de Ciudad del Este y todo lo que causó al no respetar las recomendaciones de aislamiento y distanciamiento. Paraguarí, de ser uno de los tres departamentos que no tenía contagio, saltó de cero a 73 en apenas 14 días desde los 12 primeros contagios el 30 de mayo pasado.

¡¡¡Mucha precaución!!!…

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Suma una colección…

Suma una colección, a la que le damos el nombre de Colección Fernández. La misma procede de los fondos documentales del Prof. Arq. Quintín Fernández, que gentilmente cedió varios títulos para el lucimiento del proyecto Aranduvera.

El Prof. Arq. Quintín Fernández se suma así al esfuerzo de Aranduvera en su intención de llegar a más personas con materiales bibliográficos de interés. En este caso, hay que recordar que anteriormente se habían integrado los títulos «Rafael Barret. Su obra, su prédica, su moral», así como también «Ayala, Estigarribia. Y el Partido Liberal».

Agradecemos enfáticamente al Prof. Arq. Quintín Fernández la donación de los siguientes libros:

  • Historia de los Musulmanes de España hasta la conquista de los Almoravides. R. Dozy, Tomo IV y último, Madrid, 1920
  • Historia del Imperio de Rusia bajo Pedro el Grande. Voltaire, Tomo I, Madrid, 1921
  • Historia de la vida del Buscón. Francisco de Quevedo, Madrid, 1920
  • Historia de Manon Lescaut y el caballero Des Grieux. Abate Prost, Madrid, 1919
  • Los cien mil hijos de San Luis. Benito Pérez Galdós, Madrid, 1899
  • Trabajos de amor perdidos. William Shakespeare, Madrid, 1925
  • El rey Ricardo II. William Shakespeare, Madrid, 1923
  • La deshumanización del arte. José Ortega y Gasset, 1928
  • Miguel de Unamuno. Novelista – Poeta – Ensayista. M. Romera-Navarro, 1928
  • El 19 de marzo y el 2 de mayo. Benito Pérez Galdós, Madrid, 1902
  • Enrique VIII o Todo es verdad. William Shakespeare, Madrid, 1923
  • El Espectador. José Ortega y Gasset, Tomo VII, Madrid, 1929
  • La Corte de Carlos IV. Benito Pérez Galdós, Madrid, 1903
  • Retrato de Azorín. Luis S. Granjel, Madrid, 1958

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Rafael Barret

Rafael Barret. Su obra, su prédica, su moral se llama el libro que Aranduvera pone a consideración de sus lectores en esta oportunidad

Tapa del libro Rafael Barret. Su obra, su prédica, su moral, de Jorge R. Forteza (1927)
Tapa del libro Rafael Barret. Su obra, su prédica, su moral, de Jorge R. Forteza (1927)

Gracias a un nuevo aporte del Prof. Arq. Quintín Fernández, quien donara este libro del autor de origen argentino Jorge R. Forteza, llegará a los lectores del proyecto Aranduvera este nuevo material.

El español Rafael Barret es uno de los personajes más interesantes de estudiar por la aureola de misterio que le rodea y la calidad de su obra. Barret nació en Torrelavega (España) en 1876, en el seno de una familia acomodada, por cuestiones de honor tuvo que salir de su país para radicarse en principio en la Argentina y luego llegar al Paraguay en 1904, donde se casó y tuvo descendencia.

Corta pero intensa fue la vida de Barret, ya que falleció a los 34 años en 1910, pero estuvo en el Paraguay en una franja de tiempo sumamente importante en la que se evidenciaba la participación de la prodigiosa generación del 900 y las actividades sociopolíticas eran igualmente relevantes.

En breve este libro será digitalizado y subido a las páginas de Aranduvera para tener la visión de este autor, Forteza, acerca de la obra de Rafael Barret. Muchas gracias, Arq. Fernández, el material está en buenas manos y pronto al alcance de los interesados.

El libro y el autor

El libro fue editado por la Editorial Atlas (Buenos Aires) en 1927 y tiene 124 páginas. La ilustración de tapa es de Ascanio Marzocchi Paz. El autor, por su parte, Jorge R. Forteza (1920-1945), fue educador y editorialista. Para más datos, seguir los enlaces externos.

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Paraguay Catholico

Paraguay Catholico en sus principales provincias convertidas a la Santa Fé, y Vassallage del Rey de España por la predicación de los Missioneros Zelosos De la Compañía de Jesus: en gran parte arruinada por los Mamelucos del Brasil, y restablecidas por los mismos Missioneros. Parte Segunda. Escrito por el Padre Joseph Sanchez Labrador Missionero en la misma Provincia del Paraguay. Año de 1769. En Ravenna.

Copia digital del original manuscrito de el Paraguay Catholico, parte II, del padre Sanchez Labrador, perteneciente a la Real Academia de Historia de España
Copia digital del original manuscrito de el Paraguay Catholico, parte II, del padre Sanchez Labrador, perteneciente a la Real Academia de Historia de España

El SJ Jospeh Sanchez Labrador escribió este y otros materiales fundamentales para el entendimiento de la labor de los jesuitas en las misiones luego de sufrir el extrañamiento. Algunos de sus títulos son, por ejemplo, Peces y Aves del Paraguay, Yerba Mate y otros importantes títulos que no se publicaron.

Este caso específicamente, el Paraguay Catholico, está dividido en dos partes, la segunda fue editada por el padre Furlong junto a Viu y Zona, Buenos Aires, en 1936, y hay una anterior de 1910 por la editora Coni Hnos. de Buenos Aires.

Sobre el SJ Joseph Sanchez Labrador (*)

Sánchez Labrador, nació en La Guardia, pueblo manchego del arzobispado de Toledo, España un 19 de setiembre de 1717. Llegó al Río de la Plata en 1734, enseguida se trasladó a Córdoba para terminar sus estudios hasta 1739 cuando fue ordenado sacerdote. Sus biografos cuentan que entre 1740 y 1743 estuvo nuestro misionero en Montevideo o Buenos Aires. Vuelto a Córdoba dictó clases durante algunos años y luego pasó a las misiones guaraníticas. Seguramente allí, rodeado por los paisajes magníficos y exuberantes de nuestra selva misionera, fijó su intelcto tantas descripciones de la naturaleza sudamenricana.

En aquel entonces para consolidar la conquista espiritual del Gran Chaco fue necesario en aquel enconces encontrar alguna ruta que uniese las ciudades de Asunción del Paraguay y Santa Cruz de la Sierra en Bolivia, para desde allí seguir camino hacia Perú. Le tocó a Sanchez Labrador después de tantos sacrificios descubrir ese camino, al respecto el P. Peramás escribió … Sin grandes esfuerzos, sin gastos, sin peligro de la vida del explorador se llevó a cabo esta hazaña, en cuya realización habían anteriormente sucumbido [los padres Juan Bautista Zea, Juan Neumann, Agustín Castañares, Agustín Arce y Bartolome Blende, quienes] en la misma empresa cayeron en poder de los indios enemigos … Sanchez Labrador traspasó aquella barrera que hasta enconces detenía a los expañoles y llegó hasta los pueblos de Chiquitos sano y salvo….

A su regreso, en junio de 1767 Sanchez Labrador recobraba fuerzas cuando fue anoticiado de la orden de extrañamiento “… Legué a la Reducción de Nuestra Señora de Belén entre 7 y 8 de la noche… pasé… algunos días y en el que me hallé algo libre se nos intimó por soberano decreto otro viaje calificado de destierro y expatriación.” Meses después, fue embarcado en la Fragata de Guerra la Esmeralda dispuesta en Montevideo para zarpar rumbo a Cádiz, con el tiempo se instaló en Ravena, Italia donde escribió sus obras. Falleció un 10 de octubre de 1798.

(*) Fuente bibliográfica sobre el padre Sánchez Labrador:
http://www.scricciolo.com/Nuovo_Neornithes/Labrador_Jos%C3%A9_.htm

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“Con este signo vencerás…”

“IN HOC SIGNO VINCES”

Cuenta la historiografía religiosa cristiana que en las vísperas de un combate decisivo, en el año 312, al emperador Constantino le apareció en el cielo una cruz de fuego rodeada con esa inscripción.

Portada de la enciclopedia vexilológica “Banderas” de Harold Rönnebeck. (Biblioteca Vera-Scuderi)
Portada de la enciclopedia vexilológica “Banderas” de Harold Rönnebeck. (Biblioteca Vera-Scuderi)

Constantino, quien –sigue diciendo la historia– desconocía el significado, soñó al día siguiente con Cristo que le dijo que debía utilizar ese signo contra sus enemigos. Así lo hizo y venció a Majencio el 28 de octubre de 312 en la batalla del Puente Milvio en las afueras de Roma con un lábaro (estandarte) con los símbolos de la cruz y la letra P.

Este episodio de Constantino, según algunos investigadores, es un antecedente inmediato de la bandera moderna como estandarte y signo de representación cargado de simbolismo y misticismo que guía, en principio, al combatiente en pos de la victoria, señalando la presencia de la autoridad y la fuerza de la identidad por una relación de pertenencia con el objeto.

En el Paraguay, las banderas que se utilizaron a lo largo de nuestra historia tienen una cronología muy interesante de destacar. Harold Rönnebeck, en su libro Banderas de 1986 cita, coincidiendo con otros investigadores como Vargas Peña, Queirolo y Pérez Acosta, la siguiente:

1) El estandarte primitivo de los indígenas que utilizaban diversos objetos para ello; 2) la bandera de España, en la época colonial; 3) la bandera azul con una estrella blanca en la esquina superior izquierda, utilizada desde el 15 de mayo hasta el 16 de junio de 1811; 4) la tricolor terciada horizontal rojo, amarillo y azul, del 17 de junio al 15 de agosto de 1811; 5) la tricolor terciada horizontal rojo, blanco más ancho y azul creada por la Primera Junta Superior de Gobierno, usada desde el 15 de agosto de 1811 al 30 de setiembre de 1812; 6) la tricolor terciada horizontal con tres fajas de igual ancho, del 15 de agosto de 1812 hasta 1826 aproximadamente; 7) en 1826 el Dr. Francia instauró de nuevo, por decreto, la bandera azul con estrella blanca de seis puntas, alternando con la anterior hasta 1840 en que fallece el Dictador, y 8) vuelve la tricolor rojo, blanco y azul con fajas iguales tal como la utilizamos hasta hoy día por mandato del Congreso Extraordinario de 1842, pero con el agregado de los dos escudos, el de hacienda y el oficial.

Ese importante evento ocurrió el 25 de noviembre de 1842, hace 171 años y su aniversario fue recordado el día de ayer. La bandera, como tal, nos convoca, nos guía y compromete, a través de su significación, con la patria, su legado, su historia y su gente.

Bibliografía:
Rönnebeck, H. Banderas (1986). Edición del autor. Asunción
Vázquez, J.A. El Doctor Francia visto y oído por sus contemporáneos (1975). Editorial Universitaria de Buenos Aires. Buenos Aires
Pérez Acosta, J.F. Carlos Antonio López: Obrero máximo, labor administrativa y constructiva (1948). Editorial Guarania. Buenos Aires

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Sobre el «descubrimiento» del maíz por los españoles

El maíz en la cultura (I)

“… rogó y amonestólos el Almirante que hiciesen buena guardia al castillo de proa, y mirasen bien por la tierra, y que al que le dijese primero que vía tierra le daria luego un jubón de seda, sin las otras mercedes que los Reyes hablan prometido, que eran 10.000 maravedís de juro á quien primero la viese…”.

Copia facsimilar de Los viajes de Cristóbal Colón, obra basada en los apuntes de fray Bartolomé de las Casas
Copia facsimilar de Los viajes de Cristóbal Colón, obra basada en los apuntes de fray Bartolomé de las Casas

“… A las dos horas después de media noche pareció la tierra, de la cual estarían 2 leguas. Amañaron todas las velas, y quedaron con el treo, que es la vela grande y sin bonetas, y pusiéronse á la corda, temporizando hasta el dia Viernes, que llegaron á una isleta de los Lucayos, que se llamaba en lengua de indios Guanahani”.

De esa manera se recoge el relato de la llegada del almirante genovés a las tierras que él creía eran de las Indias. Es innegable, más allá del abuso de poder de los europeos, la importancia del trasvase cultural entre europeos y americanos nativos, así como sus consecuencias para el resto del mundo.

Es difícil imaginarse una salsa italiana sin los tomates, una Suiza sin el chocolate, una hamburguesa sin las papas fritas de América, un mundo sin el tabaco y una América sin el ganado vacuno o la tecnología europeos. En fin, ese es un tema que hasta ahora suscita discusiones de las más diversas.

La fecha exacta del hallazgo de los españoles varía y es controversial. Algunos citan al 5 de noviembre de 1492, otros al 15 de noviembre. Lo cierto es que mucho era nuevo para los europeos, por lo tanto lo que veían era, si no desconocido, difícil de describir y, entonces, le asimilaban características conocidas para ellos.

“Estando así vino el Contramaestre de la Niña á pedir albricias al Almirante porque había hallado almáciga; mas no traia la muestra porque se le habia caído. Prometióselas el Almirante, y envió á Rodrigo Sánchez y á Maestre Diego á los árboles, y trujeron un poco della, la cual guardó para llevar á los Reyes”. Este episodio está registrado en la cronología del 5 de noviembre.

El 15 de noviembre está anotado: “Acordó de andallas estas islas con las barcas de los navios, y dice maravillas dellas, y que halló almáciga é infinito lináloe, y algunas dellas eran labradas de las raices de que hacen su pan los indios”, refiriéndose en ambos casos a la isla de Cuba como el lugar.

Lo cierto es que así, de una u otra manera, los españoles descubrieron que existía el maíz, un objeto omnipresente en todas las culturas americanas, desde el Canadá hasta la Patagonia, ya sea en la culinaria como en la mitología desde miles de años antes que Colón llegue a estas tierras.

Fuente:
Fernández de Navarrete, M.; Casas, B. de las; Alvarez Ch., D. Viajes de Cristóbal Colón (1922). Madrid, Calpe.
Ibarra Grasso, D. Tras las huellas del origen del maíz. Servicio Informativo de las Américas (OEI). La Paz. 1999.

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Sobre los museos (III)

Si bien hubo esfuerzos antes del suyo, en realidad al de Juan Silvano Godoy se le debe el hecho de que se pueda contar hoy en día con una colección como la del Museo Nacional de Bellas Artes del Paraguay.

Retrato de Juan Silvano Godoy exhibido en el Museo Nacional de Bellas Artes, autoría de Teófilo Castillo, óleo sobre tela (1901). Fotografía de Jorge Candia Coronel para la SNC
Retrato de Juan Silvano Godoy exhibido en el Museo Nacional de Bellas Artes, autoría de Teófilo Castillo, óleo sobre tela (1901). Fotografía de Jorge Candia Coronel para la SNC

La poderosa figura de Juan Silvano Godoy, así como sus conflictivas acciones, amenazan con cubrir sus logros, sobre todo los que hacen referencia a la conformación de lo que se daría en llamar posteriormente Museo Nacional de Bellas Artes del Paraguay.

Sin pretender hacer juicio de valor sobre su personalidad, cabe destacar que la afición que cultivó estando en el exilio en Buenos Aires, y tras sus viajes por Europa que le llevaron a la formación de un acervo artístico y editorial importante, fueron la base del principal museo del país.

Para ello hizo buen uso de sus fondos patrimoniales, que fueron importantes y le posibilitó codearse con la crema y nata porteña y santafecina, ciudades donde estudió y, luego, vivió como refugiado político luego de 1877 tras ser acusado de tener participación en el magnicidio del presidente Juan Bautista Gill.

Con la ayuda del argentino Eduardo Schiaffino, luego fundador del Museo Nacional de Bellas Artes de la Argentina, así como del coleccionista Aristóbulo del Valle, fue adquiriendo obras en galerías y subastas, así como también en sus viajes por el Viejo Mundo donde optó por las escuelas tradicionales de España, Francia, Italia e Inglaterra.

De igual manera compró esculturas, efigies, bustos y muebles; también libros. Con estos últimos conformó la importante colección conocida como Biblioteca Americana que luego fuera adquirida por el Estado en 1940 junto con su acervo para la creación del museo nacional.

A su regreso del destierro político gracias a una amnistía decretada por el presidente Egusquiza en 1895, trajo consigo sus pertenencias y las exhibió en su señorial domicilio de las actuales calles Juan E. O’Leary y Presidente Franco, actual sede de la Vicepresidencia.

Los 18 años que pasó fuera, viviendo en la Argentina y viajando por el mundo sirvieron para concretar una colección muy importante, la que él mismo denominaba como «museo de obras de arte pictórico de don Juansilvano Godoi». Dotó de esa manera al Paraguay de un sitio trascendente para la recuperación de la cultura nacional y posibilitó con sus acciones el acrecentamiento del patrimonio material intelectual de la nación.

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