El Museo Nacional de Bellas Artes de Asunción

Se ha visto en notas anteriores cuestiones referentes a los museos y al germen de esa tan importante institución en nuestro país. Ineludiblemente acabamos citando a Juan Silvano Godoy y sus acciones para dotar al país de una colección de arte permanente en un momento álgido de su historia.

Calvario de Sagunto, Santiago Rusiñol, (España), óleo sobre tela, 114x149 cm
Calvario de Sagunto, Santiago Rusiñol, (España), óleo sobre tela, 114×149 cm

El 28 de marzo de 1909, Juan Silvano había afirmado en el acto de apertura de su museo que ese era “un acontecimiento culminante, al que tienen derecho los habitantes todos de la república”. Y si rememoramos las condiciones en que nuestro país se desenvolvía, apenas a 30 años de distancia de la Guerra Grande y sus terribles consecuencias, sus palabras tienen una profundidad social contundente, así como denotan una esperanzadora intención de vindicar con el arte los aspectos culturales, morales y sociales del sufrido pueblo paraguayo.

Es evidente que 104 años después de ese acto y 73 años luego de que el Estado se hiciera cargo de ese acervo cultural tan importante, sus palabras fueron más que promisorias. Se puede decir que todavía hay algunos puntos que completar para que que todo sea justo y perfecto, como lo es que dicho museo cuente con un local propio, y que puedan recuperarse las piezas robadas en el 2002 (un Tintoretto, un Murillo y un Coubert), pero las obras que forman parte de su colección están disponibles para que sean objeto de disfrute.

De esa manera, los Rusiñol, Da Ponte, Samudio, Delgado Rodas, Bouchard, Da Ré, Alborno, Campos Cervera, Bestard, Favretto, Blinder, Schulz, Mornet, Boggiani, Colombo, Montesinos, Caviedes, Santoro, Montenegro y otros brillantes exponentes, tanto de nuestra cultura como del extranjero, forman parte del catálogo a la espera de su observación, estudio, comprensión y análisis, tanto de parte de los investigadores como de los estudiantes y amantes del arte en general.

Bibliografía:
Museo Nacional de Bellas Artes, Dirección General de Archivos, Bibliotecas y Museos de la Secretaría General de Cultura. Fotografías de Jorge Candia Coronel, Dirección de Comunicación de la Secretaría Nacional de Cultura (2011)

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Sobre los museos (III)

Si bien hubo esfuerzos antes del suyo, en realidad al de Juan Silvano Godoy se le debe el hecho de que se pueda contar hoy en día con una colección como la del Museo Nacional de Bellas Artes del Paraguay.

Retrato de Juan Silvano Godoy exhibido en el Museo Nacional de Bellas Artes, autoría de Teófilo Castillo, óleo sobre tela (1901). Fotografía de Jorge Candia Coronel para la SNC
Retrato de Juan Silvano Godoy exhibido en el Museo Nacional de Bellas Artes, autoría de Teófilo Castillo, óleo sobre tela (1901). Fotografía de Jorge Candia Coronel para la SNC

La poderosa figura de Juan Silvano Godoy, así como sus conflictivas acciones, amenazan con cubrir sus logros, sobre todo los que hacen referencia a la conformación de lo que se daría en llamar posteriormente Museo Nacional de Bellas Artes del Paraguay.

Sin pretender hacer juicio de valor sobre su personalidad, cabe destacar que la afición que cultivó estando en el exilio en Buenos Aires, y tras sus viajes por Europa que le llevaron a la formación de un acervo artístico y editorial importante, fueron la base del principal museo del país.

Para ello hizo buen uso de sus fondos patrimoniales, que fueron importantes y le posibilitó codearse con la crema y nata porteña y santafecina, ciudades donde estudió y, luego, vivió como refugiado político luego de 1877 tras ser acusado de tener participación en el magnicidio del presidente Juan Bautista Gill.

Con la ayuda del argentino Eduardo Schiaffino, luego fundador del Museo Nacional de Bellas Artes de la Argentina, así como del coleccionista Aristóbulo del Valle, fue adquiriendo obras en galerías y subastas, así como también en sus viajes por el Viejo Mundo donde optó por las escuelas tradicionales de España, Francia, Italia e Inglaterra.

De igual manera compró esculturas, efigies, bustos y muebles; también libros. Con estos últimos conformó la importante colección conocida como Biblioteca Americana que luego fuera adquirida por el Estado en 1940 junto con su acervo para la creación del museo nacional.

A su regreso del destierro político gracias a una amnistía decretada por el presidente Egusquiza en 1895, trajo consigo sus pertenencias y las exhibió en su señorial domicilio de las actuales calles Juan E. O’Leary y Presidente Franco, actual sede de la Vicepresidencia.

Los 18 años que pasó fuera, viviendo en la Argentina y viajando por el mundo sirvieron para concretar una colección muy importante, la que él mismo denominaba como «museo de obras de arte pictórico de don Juansilvano Godoi». Dotó de esa manera al Paraguay de un sitio trascendente para la recuperación de la cultura nacional y posibilitó con sus acciones el acrecentamiento del patrimonio material intelectual de la nación.

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