Incorporaciones a la Colección Vera-Scuderi

La Colección Vera-Scuderi se complace en presentar dos nuevas incorporaciones que pronto estarán al alcance de sus usuarios.

Tapa del libro de Hipólito Sánchez Quell
Tapa del libro de Hipólito Sánchez Quell

En el año 1974, bajo los auspicios de la editorial Casa América, el historiador nacional Hipólito Sánchez Quell publicó el libro «El caricaturista Miguel Acevedo y su época», una semblanza del prolífico dibujante paraguayo y su contexto.

Con un importante prólogo de Enrique de Gandía, en 16 artículos y 277 páginas, Sánchez Quell va desgranando detalles de las distintas ciudades en las que vivió y trabajó Acevedo, como Nueva York, Buenos Aires, México, Asunción o París.

El texto es imprescindible para quien realiza estudios de las artes gráficas paraguayas y esté interesado en el desarrollo de las mismas.

 

Tapa del compendio Los partes del conductor
Tapa del compendio Los partes del conductor

Por otro lado, desde el Comando en Jefe de las FF.AA. de la Nación, editado por la Sección Historia e Imprenta Militar en el año 1950, ofrecemos «Los partes del conductor. Comunicados oficiales sobre la Guerra del Chaco», un material imprescindible para quien esté interesado en la historiografía del conflicto bélico que nos enfrentó a Bolivia entre 1932 y 1935.

En 268 páginas, con profusas fotografías y mapas, este compendio ofrece información imperdible para el interesado en estos temas.

Pronto, ambos serán subidos a la página web en formato de lectura en streaming, a disposición de todos los usuarios de Aranduvera.

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“El cereal que sostiene la vida…”

El maíz en la cultura (II)

El 30 de mayo de 1498, Colón inició su tercer viaje al Nuevo Mundo con 8 barcos y 226 tripulantes, entre ellos fray Bartolomé de las Casas. Mientras tanto, Europa ya disfrutaba de los productos llevados desde América, sobre todo los agrícolas, luego del primer viaje.

La portada de la edición Viajes de Cristóbal Colón que contiene las crónicas de los viajes del almirante, específicamente del tercero
La portada de la edición Viajes de Cristóbal Colón que contiene las crónicas de los viajes del almirante, específicamente del tercero

“… hicieron traer pan, y de muchas maneras frutas é vino de muchas maneras blanco é
tinto, mas no de uvas: debe él de ser de diversas maneras, uno de una fruta y otro de otra; y asimismo debe de ser dello de maiz, que es una simiente que hace una espiga como una mazorca, de que llevé yo allá y hay ya mucho en Castilla…”. De esa manera el almirante se refiere al maíz en el diario de su tercera aventura por estas tierras.

Muy pronto el grano, que se había dado en muchas variedades en toda América, recorrió el resto del mundo como también lo hicieron la papa o el tomate. El maíz, cuyo nombre original era “ma-hiz” en la lengua arawak de los taínos, los habitantes de las islas con quienes Colón tuvo el primer contacto, era un producto que estaba fuertemente enraizado en la cultura de los nativos americanos.

Las tradiciones, la culinaria, la religión, los mitos, las leyendas, el folclore, todas esas maravillosas manifestaciones están tocadas, entre otras cosas, por el maíz y sus múltiples especies. Desde los nativos de Canadá hasta los de la Patagonia; desde la leyenda de Quetzalcoatl y el maíz en México hasta la leyenda del avati en la región guaraní, el grano está siempre alrededor de las personas y enlazadas fuertemente con ellas. Con mucha razón los nativos de Haití decían de él “el que sostiene la vida”.

Fuente:
Fernández de Navarrete, M.; Casas, B. de las; Alvarez Ch., D. Viajes de Cristóbal Colón (1922). Madrid, Calpe.
Serratos H., J.A. El origen y la diversidad del maíz en el continente americano (2009). 2ª Edición. Universidad Autónoma de la Ciudad de México, Greenpace. México.

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