Sobre los museos (III)

Si bien hubo esfuerzos antes del suyo, en realidad al de Juan Silvano Godoy se le debe el hecho de que se pueda contar hoy en día con una colección como la del Museo Nacional de Bellas Artes del Paraguay.

Retrato de Juan Silvano Godoy exhibido en el Museo Nacional de Bellas Artes, autoría de Teófilo Castillo, óleo sobre tela (1901). Fotografía de Jorge Candia Coronel para la SNC
Retrato de Juan Silvano Godoy exhibido en el Museo Nacional de Bellas Artes, autoría de Teófilo Castillo, óleo sobre tela (1901). Fotografía de Jorge Candia Coronel para la SNC

La poderosa figura de Juan Silvano Godoy, así como sus conflictivas acciones, amenazan con cubrir sus logros, sobre todo los que hacen referencia a la conformación de lo que se daría en llamar posteriormente Museo Nacional de Bellas Artes del Paraguay.

Sin pretender hacer juicio de valor sobre su personalidad, cabe destacar que la afición que cultivó estando en el exilio en Buenos Aires, y tras sus viajes por Europa que le llevaron a la formación de un acervo artístico y editorial importante, fueron la base del principal museo del país.

Para ello hizo buen uso de sus fondos patrimoniales, que fueron importantes y le posibilitó codearse con la crema y nata porteña y santafecina, ciudades donde estudió y, luego, vivió como refugiado político luego de 1877 tras ser acusado de tener participación en el magnicidio del presidente Juan Bautista Gill.

Con la ayuda del argentino Eduardo Schiaffino, luego fundador del Museo Nacional de Bellas Artes de la Argentina, así como del coleccionista Aristóbulo del Valle, fue adquiriendo obras en galerías y subastas, así como también en sus viajes por el Viejo Mundo donde optó por las escuelas tradicionales de España, Francia, Italia e Inglaterra.

De igual manera compró esculturas, efigies, bustos y muebles; también libros. Con estos últimos conformó la importante colección conocida como Biblioteca Americana que luego fuera adquirida por el Estado en 1940 junto con su acervo para la creación del museo nacional.

A su regreso del destierro político gracias a una amnistía decretada por el presidente Egusquiza en 1895, trajo consigo sus pertenencias y las exhibió en su señorial domicilio de las actuales calles Juan E. O’Leary y Presidente Franco, actual sede de la Vicepresidencia.

Los 18 años que pasó fuera, viviendo en la Argentina y viajando por el mundo sirvieron para concretar una colección muy importante, la que él mismo denominaba como «museo de obras de arte pictórico de don Juansilvano Godoi». Dotó de esa manera al Paraguay de un sitio trascendente para la recuperación de la cultura nacional y posibilitó con sus acciones el acrecentamiento del patrimonio material intelectual de la nación.

Total de vistas 2,641 , Vistas hoy 2 

Sobre los museos (II)

Hace unos días, el 18 de mayo, se recordaba el Día Internacional de los Museos. Esta fecha tan especial da pie para que hablemos de algunas cuestiones acerca de estas instituciones en el Paraguay.

Catecismo de la lengua guarani, de Antonio Ruyz de Montoya
Carátula del libro Catecismo de la Lengua Guaraní del padre jesuita Montoya publicado en Madrid en 1640. El primer libro bilingüe guaraní-español (Fuente: archive.org, copia del autor).

Carátula del libro Catecismo de la Lengua Guaraní del padre jesuita Montoya publicado en Madrid en 1640. El primer libro bilingüe guaraní-español (Fuente: archive.org, copia del autor).

A partir del siglo XVIII, los museos comenzaron a constituirse tal como se los conocen hoy en día con las variaciones lógicas del tiempo. De esa forma, fueron apareciendo en varios países de Europa primero y luego en América.

En el Paraguay, los antecedentes pueden rastrearse hasta la época de los jesuitas y franciscanos, quienes en sus reducciones realizaban estudios acerca del nativo y de su idioma, así como de la naturaleza tan rica en plantas y animales con cuyas muestras reunidas crearon muestrarios como también bibliotecas cuando comenzaron a funcionar las imprentas.

Por la característica propia de una América en la que todo estaba por descubrirse, registrarse y catalogarse, muchos llegaron hasta estas tierras para ello. Si nos atenemos solamente al Paraguay y sus territorios podría hablarse del padre José Sánchez Labrador, don Félix de Azara, Aimé Bonpland, Eberhard Munck, Charles Twiten, Du Graty y otros más como los que con su trabajo fueron creando las colecciones y los muestrarios que pueden considerarse como la base de un museo.

Durante el tiempo transcurrido entre la independencia y la Guerra Grande, puede mencionarse que en 1836 don Gaspar Rodríguez de Francia creó la primera biblioteca del Paraguay con 5.000 volúmenes (Vázquez, 1975). El 16 de octubre de 1840, luego de su muerte, la Junta de Gobierno decidió abrirla públicamente y se nombró al primer encargado, José Gabriel Benítez.

En 1863, el Mcal. López autorizó la compra en el Uruguay de una colección de minerales y monedas. Comenzada la guerra, los trofeos obtenidos en el campo de batalla formaron un acervo que funcionó en la antigua Casa de los Gobernadores. Todo esto desapareció cuando Asunción fue tomada por los aliados en 1869 (Pusineri S., 1987).

La Guerra contra la Triple Alianza fue decisiva para que el país quedara con un déficit importante en cuanto a la existencia de las instituciones, entre ellas el museo. Recién en 1875, durante la presidencia de Juan Bautista Gill, se creó el primero posterior a la contienda.

El Paraguay trataba de superar las consecuencias nefastas de la guerra. Esa recuperación, en lo económico, cultural e institucional, se debió al enorme esfuerzo de muchos hombres que tuvieron la visión necesaria para ello.

Bibliografía:
Vázquez, Antonio J. (1975). El Doctor Francia visto y oído por sus contemporáneos. Buenos Aires. Editorial Universitaria de Buenos Aires
Pusineri Scala, Carlos. (1987). Museos y Colecciones del Paraguay. Asunción

Total de vistas 1,839 , Vistas hoy 1 

Sobre los museos (I)

Cuenta la leyenda que en el amanecer de los tiempos, en Grecia se dedicó un templo especial a las musas para venerarlas: el Museion. He allí el origen de la palabra museo.

Relieve siglo IV a.C. representando a las musas, Museo Arqueológico Nacional de Atenas, Departamento de Esculturas
Relieve siglo IV a.C. representando a las musas, Museo Arqueológico Nacional de Atenas, Departamento de Esculturas

Las musas eran las hijas del dios Zéus y fueron las inspiradoras para los hombres de distintas disciplinas como las ciencias, el arte, la música o la poesía. Tanto Pausanias en su «Descripción de Grecia» como Homero en su «Odisea» y Hesíodo en su «Teogonía» mencionan a todas aquellas que recibieron la adoración de los mortales por sus dotes.

Se inclinaron luego por indicar que eran nueve y sus nombres nos llegan gracias al trabajo de Hesíodo: Calíope, musa de la elocuencia; Clío, de la historia; Erato, de la poesía lírica; Euterpe, de la música; Melpómene, de la tragedia; Polimnia, de los cantos sagrados; Talía, de la comedia; Terpsícore, de la danza y Urania, de las ciencias.

En la actualidad, el 18 de mayo se recuerda como el Día Internacional de los Museos gracias a los esfuerzos del Consejo Internacional Museos, ICOM por sus siglas en inglés, una entidad no gubernamental de carácter internacional que se dedica desde 1946 a la promoción y la protección del patrimonio cultural y natural del pasado, presente y futuro, ya sea material o inmaterial de la humanidad.

Para sus fines trabaja coordinadamente con la UNESCO, la Interpol, la Organización Mundial de Aduanas y la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual ya que, además, lucha contra el tráfico ilícito de bienes culturales y realiza acciones preventivas para protegerlos.

La fecha es muy simbólica, ya que da la posibilidad a que las instituciones museísticas de todo el mundo generen acciones que las acerquen más al público a través de la promoción de su acervo cultural para promover su uso y puesta en valor.

La institución

«La definición de museo ha evolucionado a lo largo del tiempo», dice la ICOM en su constitución. La última expresa: “Un museo es una institución permanente, sin fines de lucro, al servicio de la sociedad y abierta al público, que adquiere, conserva, estudia, expone y difunde el patrimonio material e inmaterial de la humanidad con fines de estudio, educación y recreo”.

También se ha definido cómo llamar a un museo por lo que contiene en su patrimonio. De esa manera se clasifican en: Biblioteca, Archivo, Hemeroteca, Mapoteca, Fototeca, Discoteca, de Ciencias Naturales, Pinacoteca, Oploteca, Gliptoteca, Antropológico, Pedagógico, Etnográfico, Paleontológico, de Arte Religioso o Sacro, de Historia Militar, de Arte Colonial, Arqueológico, Numismático, Medallístico, de Trofeos, Filatético o Postal y de Bellas Artes.

Total de vistas 710