El audiovisual: ¿Y por Paraguay cómo andamos?

A propósito del Día Mundial del Patrimonio Audiovisual (II)

Desde el antiguo comienzo de la cinematografía en nuestro país con la primera proyección en 1900 (Cuenca, M. Historia del Audiovisual en el Paraguay. 2009) hasta llegar al fenómeno multigalardonado de 7 Cajas (Maneglia-Schémbori), mucha agua ha pasado bajo el puente de la técnica en estas tierras. Mucho esfuerzo, mucha experimentación, poco apoyo institucional y mucha creatividad de parte de los audiovisualistas, sumados al enorme interés del público nacional por consumir producción propia, deja abierto el escenario de esta forma de expresión.

La sangre y la semilla (1959), coproducción argentino-paraguaya sobre una historia de Mario Halley Mora
La sangre y la semilla (1959), coproducción argentino-paraguaya sobre una historia de Mario Halley Mora

Para entender lo que ocurre en nuestro país en el ámbito, es necesarios fijarse en unos textos imprescindibles y leer a las personas que trabajan en desentrañar esta historia. Manuel Cuenca publicó un interesante material, «Historia del audiovisual en el Paraguay», 2009, disponible en el siguiente enlace en internet: http://www.recam.org/_files/documents/historia_de_cine_paraguayo.doc.pdf

Igualmente Fernando Moure, en «Video en Latinoamérica. Una historia crítica». Baigorri, L. Ed. Brumaria. Madrid, 2008 (disponible en la biblioteca del Instituto Superior de Arte (ISA), Facultad de Arquitectura, Diseño y Arte de la UNA), proporciona su visión acerca de la historia del lenguaje y sus precursores.

Para completar la estructura, «Panorama de las artes en el Paraguay». Rivarola, T. CNC/CIF, 2012, ofrece un capítulo entero al lenguaje del audiovisual en el país. El material puede consultarse y descargarse de la página web de la Secretaría Nacional de Cultura (http://www.cultura.gov.py/).

Cabe destacar igualmente el esfuerzo que nace de las distintas instituciones que contribuyen a que el lenguaje del audiovisual se constituya en una herramienta de expresión cada día más utilizada, así como también las distintas cátedras de comunicación y tecnología de las universidades en el Instituto Superior de Arte de la FADA/UNA, el Instituto Superior de Bellas Artes del MEC, la Universidad Columbia, la UPAP, el IPAC y otras más.

Total de vistas 2,591 , Vistas hoy 3 

Los primeros rectores

VITAM IMPENDERE VERO (IV)

«Conocer la historia del lugar en que uno está sentado» es una declaración de actitud con la cual cerré el anterior número. En este momento en que la proliferación de la información relativiza el conocimiento, damos por sentado mucho y en consecuencia investigamos poco.

Dr. Ramón Zubizarreta, primer Rector de la UNA (1889-1891)
Dr. Ramón Zubizarreta, primer Rector de la UNA (1889-1891)

José Segundo Decoud, como articulador de la ley de creación de la Universidad Nacional de Asunción había tenido agrios enfrentamientos por algunos temas álgidos con algunas personalidades de la época. Entre ellos el mencionado en el número anterior en referencia a la autonomía de la institución y la necesidad de tal como un argumento cierto en la construcción de la Universidad.

Otro tema discutido fue la cantidad de alumnos necesarios para la apertura de sus aulas y la pertinencia o no de la nacionalidad para formar parte del plantel de docentes. En todos los casos, la firme postura y la doctrina de José Segundo Decoud prosperaron y así se pudo contar con varios de los más brillantes intelectuales extranjeros que en la época desarrollaban sus actividades en el Paraguay.

De tal manera la naciente Universidad se pudo beneficiar del aporte de los Zubizarreta (primer Rector hasta 1891), Olascoaga, Vallory, Lindner, Jordán, Lofruscio, Zanotti, Calderara y Finis por citar algunos extranjeros, quienes junto a los Audivert, Aceval, Domínguez, Benza, López Moreira, Barbero, Taboada y otros paraguayos fueron construyendo la base académica y pedagógica de la Institución (Monte de López Moreira, M.G. Historia de la Universidad Nacional de Asunción (1889-1989), Vol. I, 1990).

Esa idea surgida de la inspiración de Decoud, la de la autonomía tan preciada, alejada de los vaivenes políticos de todas las épocas, está traducida en el Capítulo II, de la Autonomía Universitaria, art. 5 del Estatuto de la UNA y dice así: «La autonomía implica la plena capacidad de la Universidad Nacional de Asunción para dictar los estatutos y normas que la rijan, determinar sus órganos de gobierno, elegir autoridades, ejercer las funciones de docencia, investigación y extensión, y las actividades administrativas y de gestión que en consecuencia sean desarrolladas», y así está inscrito en el último documento refrendado en el año 2005.

Volviendo a José Segundo Decoud, para tener un semblante un poco más claro de su figura, aquel que fuera político y periodista, intelectual, escritor y traductor; canciller durante cinco distintas presidencias, que hablaba perfectamente varios idiomas, que fue enemigo declarado de los López y formó parte de la Legión Paraguaya contra su propio país en la Guerra Grande, cosa que poco le fuera perdonado; que fue exiliado y regresó, que nunca pudo llegar a la primera magistratura a pesar de su capacidad, que fuera el puntal de la creación de la UNA y sostenedor de su ideología programática, cuando se encontró aislado y marginado políticamente luego de la Revolución de 1904, decidió poner fin a su vida, siendo senador de la Nación, autoeliminándose en 1909 (Zubizarreta, C. Cien Vidas Paraguayas. Bibl. Centenario Nº 6, 2ª Edic., Edit. Servilibro, Asunción. 2011), apagándose así una vida que recién a la distancia puede ser analizada, valorada y justipreciada de cabal forma, sobre todo en el ámbito universitario de la UNA, su espacio por naturaleza propia, la que debe asumir el papel protagónico en esta nueva mirada a la historia de la Institución.

Total de vistas 922 , Vistas hoy 1 

La Universidad Nacional de Asunción y su fundador

VITAM IMPENDERE VERO (III)

Si bien es cierto, y como hemos visto hasta ahora, existen figuras muy importantes en la antecedencia de la creación de la Universidad como institución educativa en nuestro país, sobresale de todas ellas la de José Segundo Decoud.

José Segundo Decoud, imagen obtenida del libro Historia de la Universidad Nacional de Asunción (1889-1989), Vol. I, Edit. UNA. 1990

Podría hablar de la biografía de José Segundo Decoud, pero eso sería limitarme nada más que a un detalle de su prolífica vida al servicio del Paraguay. Quisiera concentrarme en ciertos aspectos, sobre todo los que hacen a la creación de una institución de educación superior en el país, lo que luego sería la Universidad Nacional de Asunción.

El 13 de julio de 1889, presentó en el Senado su Proyecto de Ley de Enseñanza Secundaria y Superior, el cual fue publicado al día siguiente en el periódico La Razón, que escribió: «Importante es el proyecto presentado ayer á la consideración del Senado por el miembro de aquella alta Cámara, el ilustrado estadista don José Segundo Decoud./ Por el se pretende establecer tres colegios mas de segunda enseñanza; uno en Villa Concepción, otro en Villa Rica y el otro en Villa del Pilar, y además una universidad en la capital» (La Razón, Nº 87, 14 de julio de 1889, pág. 1).

A continuación, el articulista transcribió la alocución de Decoud (ver recorte de prensa de la época). La propuesta, con algunas modificaciones, fue aprobada en ambas Cámaras pero luego vetada por el Poder Ejecutivo, lo que generó una amplia discusión y una firme posición de parte del Senado a favor de la apertura de la universidad.

El Poder Ejecutivo, encabezado por Patricio Escobar, no tuvo otro remedio que aceptar la propuesta y promulgó la ley el 24 de setiembre (fecha fundacional de la UNA) y se dispuso su inauguración para el 1 de marzo de 1890, fecha histórica a 20 años de la culminación de la Guerra Grande.

Mientras tanto, las polémicas continuaron a la par de los procesos de ordenamiento y estructuración de la futura alta casa de estudios, entre ellas una caballerosa pero dura discusión en la prensa nacional entre el Dr. Benjamín Aceval (hermano de Emilio Aceval, luego presidente del Paraguay) y José Segundo Decoud, sobre todo acerca de la pertinencia o no de la injerencia del Poder Ejecutivo en las cuestiones que hacían al gobierno de la universidad.

«Dejar al ejecutivo el resorte exclusivo de la reglamentación en materias que versan sobre principios de enseñanza es esponerse a que el espíritu de la ley sea adulterado en su esencia. Tal facultad sería muy peligrosa», expuso Decoud afirmando el principio de autonomía de la casa de estudios (Monte de López Moreira, M.G. Historia de la Universidad Nacional de Asunción (1889-1989), Vol. I, 1990). Dicha libertad está refrendada en el actual estatuto de la UNA del 2005, Capítulo II, arts. 5 y 6.

En el próximo capítulo se dará culminación a esta serie de notas con más datos que hacen a la historia profunda de la UNA, pues al decir de un antiguo funcionario y docente de esta casa de estudios, el Lic. en Historia Francisco Brítez (FADA), «uno debe conocer la historia del lugar donde está sentado».

Total de vistas 1,490 , Vistas hoy 5 

Aquino, a mitad de camino entre Roma y Nápoles

VITAM IMPENDERE VERO (I)

Una pequeña ciudad de aproximadamente 6 mil habitantes en la actualidad, ubicada en la región del Lascio italiano, tiene entre sus hijos ilustres a un emperador, un santo y un poeta, y evidencia una impensable ligazón con el Paraguay.

Coronación de Juvenal, grabado en la tapa del libro The Satires of Decimus Junius Juvenalis. John Dryden, 1711
Coronación de Juvenal, grabado en la tapa del libro The Satires of Decimus Junius Juvenalis. John Dryden, 1711

El emperador, Pescennius Niger (135/140-194 d.C.); el santo, santo Tomás de Aquino, doctor de la Iglesia (1224/1225-1274); el poeta, Décimo Junio Juvenal (60-128 d.C.).

Y es el poeta Juvenal quien, a finales del siglo I y comienzos del II había realizado una serie de escritos satíricos cuya recopilación lleva el nombre de Sátiras de Juvenal. Son 16 poemas organizados en cinco libros de la siguiente manera: Libro I, sátiras 1 a la 5; Libro II, sátira 6; Libro III, sátiras 7 a la 9; Libro IV, sátiras 10 a la 12, y el Libro V, sátiras 13 a la 16.

En este tipo de escritos que el poeta cultivaba, la sátira romana, Juvenal realiza un retrato ácido y cruel de sus contemporáneos, de la sociedad y de sus costumbres con un propósito moralizador y ejemplificador ya que sin ninguna ambigüedad practicaba la intolerancia en su retórica.

En el Libro IV, en el párrafo 91, Juvenal refiriéndose a Crispinum (Crispino), bufón del emperador Domiciano (81-96 d.C.) tildado como autócrata y comparado por ello con Nerón y Calígula por sus supuestos excesos, escribe lo siguiente: «Ille igitur numquam derexit bracchia contra torrentem, nec civis erat qui libera posset verba animi proferre et vitam impendere vero».

La traducción al español de ese verso es la siguiente: «Crispo, desde luego, jamás extendió su brazo en contra de la corriente, ni era ciudadano con capacidad para expresar libremente las palabras que sentía ni para arriesgar su vida por la verdad».

Esa sátira en la que Juvenal pone el acento sobre los defectos morales de Crispino, sirvió de inspiración para el lema de la Universidad Nacional de Asunción: «Vitam impendere vero», lo que literalmente significa «arriesgar la vida por la verdad».

Una verdad que día a día se busca y se construye entre todos los que de una u otra manera tomamos parte de esta gran casa de estudio. Y aunque en ocasiones parezca que no se puede encontrar el rumbo, bien podríamos recordar otra no menos célebre cita: «La verdad os hará libre» (Jn, 8:32), ya que ambos pensamientos revitalizan el poder moral del ser humano y su estrecha relación entre la verdad y la libertad.

Al recordar hoy, 24 de setiembre, los 124 años de la fundación de la Universidad Nacional de Asunción, vaya este primer capítulo para recordar tan ilustre acontecimiento en la historia cultural del Paraguay.

epígrafe 1: Coronación de Juvenal, grabado en la tapa del libro The Satires of Decimus Junius Juvenalis. John Dryden, 1711
epígrafe 2: Tradicional logotipo de la Universidad Nacional de Asunción en la que puede leerse el lema «Vitam impendere vero»

Total de vistas 1,692