Covid-19: Resumen de la semana 21

Si bien es cierto que la presente semana fue mucho más tranquila que la anterior, la ansiedad por el informe de situación de la Fase 1, dado a conocer en la víspera, ha copado más bien la atención del público. Aquí el resumen.

En efecto, si se hace una vista sobre el comportamiento de la pandemia en las últimas tres semanas, la que finaliza el día de hoy fue bastante tranquila, con número de contagios a la baja y cantidad de muestras a la suba, así como también fue predictible en el origen de los casos positivos.

Como se señaló en el párrafo anterior, las muestras están en alza. En la semana 19 hubo 3.880, en la semana 20 hubo 4.662 y en esta 4.767, lo que da un total de 16.009 tomas en 21 días; o lo que es lo mismo, un 67,25% del total de 23.805.

De hecho, ese es el comportamiento que la ciudadanía espera para poder tener una clara visión del comportamiento de la pandemia: la mayor cantidad posible de muestras por día ya que las autoridades indican que están capacitadas para analizar mil por jornada.

En cuanto a la predictibilidad, de los 850 casos, en las tres semanas anteriores, los sectores externos y sus contactos sumaron 470 de estos; es decir, el 55,29% en 21 días. Mientras tanto, los casos sin nexo fueron apenas 10 y los autóctonos, cero. Hay que recordar, en este punto, que según las autoridades sanitarias, la mayor parte de las tomas se hizo en los albergues y con las personas repatriadas.

Indice de muestras por habitantes

En este sentido, es destacable señalar que el índice de muestras tomadas por cada millón de habitantes en el Paraguay es de 3.342 unidades. Por tomar un ejemplo, en el caso de los países de la Cuenca del Plata, Brasil, a la fecha, tiene 3.462; Argentina tiene 2.788, Bolivia tiene 1.270 y Uruguay 10.707 por cada millón. Exceptuando este último país, a quienes prácticamente duplicamos en cantidad, los demás tienen mayor población que el Paraguay (Fuente: Worldometer).

Resumiendo, hacemos mayor cantidad de pruebas por millón de habitantes que Argentina y Bolivia, y nos sobrepasan Brasil, por muy poco, y Uruguay, de gran manera.

Malo para ser hombres

Desde que hay registros de esta pandemia, especialmente desde que saltó el primer caso positivo, el 7 de marzo pasado, la cuestión está mala para ser hombres ya que el 70% de los contagios se da sobre este género.

En muy pocos casos hubo más contagios de mujeres que de hombres, en apenas 16 veces y por muy poca diferencia. Sin embargo, los casos de hombres superaron en la mayoría por amplio margen, como el día 9 de mayo pasado cuando 120 de estos dieron positivo contra 20 mujeres. De hecho, en esta semana 21 que culmina en la fecha, por cada una mujer contagiada, hubo cinco hombres positivos. Es una tendencia global el que los hombres sean los más afectados por esta pandemia, y en el Paraguay se confirma la misma.

Una cuestión de edad

En el área etaria, la norma Covid-19 es que los jóvenes son prácticamente inmunes y los de tercera edad los más vulnerables. De hecho, los casos de fallecimientos a la fecha se han dado sobre personas de este último grupo.

Sin embargo, los casos de contagios ocurren, mayoritariamente, en este momento, sobre los grupos de 10 a 19, con 161 registros; los de 20 a 29, con 373, y los de 30 a 39, con 148. Otros grupos que superan la media centena son los de 50 a 59, con 50 unidades, y los de 40 a 49, con 61. Surgen muchas teorías para explicar este comportamiento, y casi todas ellas tienen que ver sobre lo actitudinal.

Afortunadamente, por ser los de mayor riesgo, los adultos mayores y los de tercera edad tienen pocos contagios. Apenas 80 de los 850 casos. En contrapartida se encuentra una bebé de apenas 7 meses de edad entre los de 0 a 10 años, que en total suman 27.

Una ronda por los departamentos

Desde la víspera, las autoridades sanitarias cambiaron la forma de visualizar la distribución regional de los casos. Anteriormente, estos eran indicados de acuerdo con la ubicación de los albergues más los propios; pero ahora se hace según sea la residencia del contagiado, o sea los propios.

Para ilustrar el asunto anterior, tomamos por ejemplo a Concepción, que figuraba con ocho positivos. La cuestión es que todas esas eran personas albergadas y ninguna originaria de dicho departamento, por lo que debe indicar que este no tenía circulación comunitaria, sino importada.

Entonces vemos que en Concepción, Paraguarí y Alto Paraguay no hay casos autóctonos o de circulación comunitaria. Los demás departamentos, más la capital, Asunción, acumulan el 29% de los registros Covid-19 autóctonos con 248 de los 850. En los albergues a lo largo del país, se encuentran 602 de los 850 totales, o sea el 71%.

Cerramos este resumen con los casos recuperados, que en la fecha fueron 34 para sumar un total de 298. Eso equivale a un 35,08% de todos los contagiados. Este es un buen índice que indica que los tratamientos realizados para la recuperación de los pacientes están surtiendo efecto.

Mañana inicia la semana 22 de los registros pandémicos, y el lunes la Fase 2 que nos va a traer mayor circulación, más apertura de locales y mayor movimiento social. Esperamos, ansiosamente, que no nos traiga mayor cantidad de contagios, sinceramente hablando.


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El manuscrito Domingo Parodi

Domingo Parodi fue un ciudadano italiano que nació en 1823 en Génova y falleció en París en 1889. Estuvo al servicio de los López antes y durante la Guerra contra la Triple Alianza.

Carátula del Manuscrito Parodi (1880)
Carátula del Manuscrito Parodi (1880)

Ya de niño llegó a Uruguay, primero, donde se formó académicamente y luego, en 1856, llegó al Paraguay donde abrió una botica y se dedicó a la prospección mineral y vegetal. Fruto de dichos estudios son numerosas publicaciones y colecciones, algunas de ellas llevadas a cabo con el botánico sueco Eberhard Munck, al que lo ata incluso una polémica sobre la propiedad de los herbolarios formados.

En 1869 es alistado por López y se suma al ejército en Azcurra, quedando a cargo de bienes del Mariscal. Finalizada la guerra cae prisionero y es llevado a Asunción, donde es sometido a interrogatorios, sobre todo aquellos llevados a cabo por la famosa Comisión Mixta organizada por el gobierno provisorio para investigar lo ocurrido durante la guerra.

Sin embargo, luego de un juicio breve logró recuperar todos sus bienes y emigró a Buenos Aires, donde se integró comercial y socialmente con la comunidad porteña, adquiriendo fama, prestigio y fortuna, para fallecer en París, víctima del cáncer, en 1889.

Domigno Parodi es, a la vez, padre del no menos famoso Enrique D. Parodi, hombre de letras y fundador de la Revista del Paraguay, de muy importante labor en la cultura de la generación del 900.

En esta oportunidad, la Colección Vera–Scuderi, a través de la Biblioteca Histórica Pública Digitalizada Aranduvera ofrece a sus lectores e interesados en general, un manuscrito del año 1880 que involucra al ciudadano Domingo Parodi y que contiene transcripciones de la Comisión Mixta investigadora de los acontecimientos de la Guerra Grande.

El mismo fue descubierto en la ciudad de Buenos Aires por el fundador del proyecto, el Lic. Carlos Vera Abed, adquirido y posteriormente sometido a restauración y conservación digital para finalmente ser donado al Archivo Nacional de Asunción (ANA) para su guarda y custodia oficial en febrero del año 2015.

Con sumo placer es ofrecido dicho manuscrito en formato de lectura en streaming. Pero si alguien necesita una copia en formato pdf, solo tiene que suscribirse a la página de Aranduvera siguiendo los procedimientos habituales y luego solicitar una copia que gustoso será enviada.

Para visualizar el archivo, haga clic encima del enlace que se encuentra a continuación.

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El Ateneo Paraguayo y su derrotero

El 28 de julio se recordarán 130 años de la fecha de fundación del Ateneo Paraguayo, ocurrida en 1883 en la ciudad de Asunción, a escasos 13 años de haber culminado la Guerra Guasu.

La construcción de dos plantas de la derecha, en primer plano, es el Palacio Barrios, casa del yerno de don Carlos, Vicente Barrios, construcción ya desaparecida en Pdte. Franco e Independencia Nacional. A ese lugar se mudó el Instituto cuando fue derribada la Casa López-Carrillo. La de la izquierda es el fondo de la actual Farmacia Catedral (fotografía Colección Charles Müller)
La construcción de dos plantas de la derecha, en primer plano, es el Palacio Barrios, casa del yerno de don Carlos, Vicente Barrios, construcción ya desaparecida en Pdte. Franco e Independencia Nacional. A ese lugar se mudó el Instituto cuando fue derribada la Casa López-Carrillo. La de la izquierda es el fondo de la actual Farmacia Catedral (fotografía Colección Charles Müller)

El país estaba tratando de salir de la tremenda crisis producida por la Guerra contra la Triple Alianza por diversos medios. Uno de ellos era el intento de reconstrucción de las instituciones y la instalación de otras que nunca estuvieron presentes en el país.

De hecho, las acciones culturales en el país siempre fueron escasas, ya sea por lo «cerrado» del Dr. Francia o porque no hubo tiempo de consolidar el proyecto transformador encarado por don Carlos debido a la contienda contra Argentina, Brasil y Uruguay entre 1864 y 1870.

Sin embargo, ni bien fue ocupada Asunción en 1869 por los Aliados, la capital y el resto del país se abrieron de nuevo y comenzó la ardua tarea reconstructora de la nación.

En ese ambiente de grandes movimientos sociales se conformó el Ateneo por muchos de los más brillantes intelectuales del país: Los nombres de Adolfo Decoud, Benjamín Aceval, Ramón Zubizarreta, Alejandro Audivert, Leopoldo Gómez de Terán y Cecilio Báez pueden leerse en el acta fundacional junto al de otras importantes figuras de distintas áreas y especialidades.

Pero la institución no duraría mucho tiempo; apenas seis años, puesto que en 1889, debido quizá a desavenencias personales de sus integrantes y lo convulsionado de la política criolla, disolvió sus actividades.

Sin embargo, el germen de la asociación estaba presente. En 1895 aquel impulso inicial dio paso a la formación de otro grupo que sería igualmente importante: el Instituto Paraguayo, órgano continuador de los esfuerzos del Ateneo.

A ese impulso se sumó, en 1913, la creación del Gimnasio Paraguayo y el Club de Gimnasia y Esgrima, conformados en su mayoría por jóvenes paraguayos que volvían de usufructuar becas en el exterior.

El país vivía una de sus eras más brillantes, la conocida como el Novecentismo. En ese ámbito, la unión de los tres grupos se concretó en diciembre de 1933, adoptándose como nombre propio el del anterior Ateneo Paraguayo como un homenaje al grupo inicial.

Esta denominación no está libre de polémica, ya que algunos investigadores como Raúl Amaral sostienen que un Ateneo y otro difieren mucho en intereses generales y, por lo tanto, no son la misma institución. Como fuere, lo que no se puede negar es el impulso y el apoyo que estos tres grupos dieron a la cultura de nuestro país y a su desarrollo con el propósito de sacar al país del sitio en donde le sumió la guerra.

Bibliografía:
Amaral, Raúl. Escritos Paraguayos. Editorial Mediterráneo (1984). Asunción
Gamarra Doldán, Pedro. En el Centenario del Gimnasio Paraguayo. Suplemento Cultural del diario ABC Color (2013). Asunción
Pérez Acosta, Francisco. Núcleos Culturales del Paraguay Contemporáneo. Edit. del autor (1959). Buenos Aires

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Francisco Sauvageod de Dupuis y el Himno nacional

Francés de nacimiento (1813), no existe mucha información acerca de él hasta que recaló en Asunción en 1853, contratado por don Carlos Antonio López como parte de sus acciones para modernizar el Paraguay.

Portada del resultado de la encuesta llevada a cabo por el Instituto Paraguayo para la dilucidación de la originalidad del Himno nacional paraguayo en 1923 y cuyos resultados fueron entregados en 1930 al Estado para ser promulgado en 1934 (copia del original propiedad del autor)
Portada del resultado de la encuesta llevada a cabo por el Instituto Paraguayo para la dilucidación de la originalidad del Himno nacional paraguayo en 1923 y cuyos resultados fueron entregados en 1930 al Estado para ser promulgado en 1934 (libro, propiedad del autor)

Muchos fueron los técnicos y especialistas europeos cuyo servicio don Carlos había solicitado a Europa con la idea de darle al Paraguay una fisonomía moderna. Fue así que en 1853 llegó al Paraguay Francisco Sauvageod de Dupuis para hacerse cargo de la organización musical del Paraguay. Fue tan importante su contratación que percibía más que un ministro de Gobierno (mientras él ganaba 100 pesos fuertes, Francisco S. López ganaba 50).

Unos años antes habían comenzado los intentos por dotar al Paraguay de un himno. Información de ello se puede encontrar en el periódico El Paraguayo Independiente de 1845. Lo cierto es que ante lo caro que iba a costar que el autor del himno argentino, Vicente López, escribiera el nuestro, el poeta uruguayo Francisco Acuña de Figueroa tomó la iniciativa y en 1846 le obsequió al Paraguay los versos indicando en el manuscrito original que la música era igual a la del Uruguay pero sin acompañar partitura alguna.

Ese detalle ayudó a alimentar la polémica sobre el verdadero compositor de la música de nuestro Himno. Algunos sostienen que fue Dupuis, otros que fue el húngaro Debalí. Lo cierto es que el italiano Cavedagni, músico que llegó al país en 1874, fue el primero que lo publicó en ese mismo año en Buenos Aires. También hay otras versiones de Cantalicio Guerrero, Nicolo Pellegrini y Remberto Giménez.

Luego de la Guerra contra la Triple Alianza, el himno quedó relegado como muchas otras cuestiones de Estado, y se conocieron y utilizaron otras «canciones patrióticas», tanto en guaraní como en castellano, sobre todo alimentadas por la catástrofe que provocó la contienda.

Recién en 1934 se oficializó al Himno, pero con una curiosa base anecdótica: la encuesta que en 1923 iniciara el afamado Instituto Paraguayo «a fin de dilucidar diversos puntos obscuros y dudosos a su respecto», la que culminó con el veredicto de que el mismo era auténtico basado en diversos estudios bibliográficos y emerográficos.

Por último, el 20 de mayo es recordado como el del Himno Nacional paraguayo porque ese día fue entregado por el poeta Acuña de Figueroa a los representantes nacionales con dedicatoria especial al Paraguay y al presidente Carlos A. López. Dupuis fallecería en 1861, un día como hoy, 2 de julio, y Acuña de Figueroa el 6 de octubre de 1862, pocos días después que don Carlos Antonio López.

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La Constitución de 1870, sus antecedentes

En enero de 1869 ocuparon la ciudad de Asunción las fuerzas aliadas de Argentina, Brasil y Uruguay, y con ello terminaba una época y comenzaba otra en la historia de nuestro país, tal como la reconstrucción de las instituciones que sufrieron daño y la creación de otras nuevas.

Acta manuscrita de la Convención Nacional Constituyente (1870). Archivo digital, gentileza de la Biblioteca Nacional del Paraguay, copia del autor
Copia facsimilar del acta manuscrita de la Convención Nacional Constituyente (1870). Archivo digital, gentileza de la Biblioteca Nacional del Paraguay, copia del autor

Una de esas instituciones es la Constitución, una de las consagraciones más importantes del sistema jurídico de cualquier nación, fruto de la inteligencia y el entendimiento de su pueblo reunido en convención constituyente para llevar adelante el objetivo nacional.

Si bien es cierto que en 1842 se tuvo el primer intento de una Carta Magna durante el gobierno de don Carlos Antonio López, ésta no llegó más allá de un reglamento de gobierno. Tampoco hubo mucho tiempo de avanzar, porque la Guerra con la Triple Alianza llegaría pocos años después con su carga trágica para el pueblo paraguayo.

Y es así que las fuerzas aliadas enemigas ocuparon en enero de 1869 la ciudad de Asunción mientras el Mcal. López iniciaba su camino sin regreso hacia el norte del país para terminarlo en Cerro Corá 14 meses después.

Mientras tanto, la injerencia de los países de la Triple Alianza, especialmente del imperio del Brasil y de la Argentina se hizo sentir por mucho tiempo sobre todos los asuntos políticos y sociales en nuestro país, incluso hasta hoy en día.

La efervescencia política en Asunción, luego de la ocupación, alcanzó niveles muy altos. Comenzaron los grandes movimientos populares que terminarían con la creación de los dos grandes partidos políticos, la discusión sobre los derechos civiles y la laicidad del Estado, la recuperación de la educación y del comercio, y comenzaron los movimientos inmigratorios y la repatriación.

De igual manera, en cumplimiento del Tratado de Alianza contra el Paraguay del 1 de mayo de 1865, sus integrantes se prestaban a imponer sus condiciones a través de un protocolo y los políticos paraguayos aceptaron, exactamente un día como hoy pero de 1869, las condiciones de los enemigos para la conformación de un gobierno provisorio en el Paraguay que tendría, entre otras, la misión de convocar a una asamblea nacional constituyente para la creación de una Constitución.

Fueron momentos muy álgidos, de mucha actividad social y política, de acuerdos, de convulsiones, de necesidades y un gran ímpetu por tratar de salir de las pésimas condiciones en que la guerra dejó al país.

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El 1 de mayo…

Sin lugar a dudas, el 1 de mayo es una fecha sumamente importante para el mundo entero por cuanto se recuerda el Día Internacional del Trabajador. Pero, sin embargo, para los paraguayos, esa fecha pasa casi desapercibida en relación a otro acontecimiento de suma trascendencia en la historia de nuestra nación.

Tratado de la Triple Alianza
Tratado de la Triple Alianza

Apenas 25 años antes de los hechos que dieron origen a la fecha recordatoria de los trabajadores (Chicago, mayo de 1886), en América del Sur tres países reunidos en secreto, Argentina, Brasil y Uruguay, dieron pie a uno de los actos más bochornosos y polémicos de la historia reciente: el Tratado de Alianza contra el Paraguay.

En 19 artículos más un protocolo, definieron la suerte del Paraguay con acciones cuyas consecuencias incluso se sienten en la actualidad, más allá de cualquier intento de reconciliación por parte de los firmantes de dicho documento que fue dado a conocer a la opinión pública en el Parlamento británico en 1866 y publicado en Francia en abril de ese mismo año con traducción y comentarios atribuidos al intelectual argentino Juan Bautista Alberdi, una de las figuras públicas más críticas del tratado, de sus firmantes y de sus intenciones.

Y es que ese documento secreto que incluso imponía nuevos límites territoriales al Paraguay, castigos monetarios e indemnizaciones, tuvo amplia repercusión a nivel mundial y ganó para el Paraguay la simpatía de muchos alrededor del mundo ante la tremenda aplicación de la fuerza por parte de los países aliados al pueblo de la Nación que pretendían doblegar mediante la guerra.

Muchas fueron las voces de protesta que se alzaron en Europa y América ante la desproporción del enfrentamiento y sobre todo ante el cinismo del «contrato» que firmaron esos países para traer una supuesta guerra «libertadora en contra del Gobierno y no del pueblo» como reza en su texto en algún capítulo, cuando lo que en realidad hicieron fue expoliar las riquezas y apoderarse de territorios del Paraguay imponiendo la ley del vencedor.

Y ciertamente, 4 años y 10 meses después de la firma del infame Tratado con el que fueron responsables de uno de los episodios más sangrientos del siglo XIX, Argentina, Brasil y Uruguay acababan la guerra con la muerte del Mariscal Francisco Solano López y la exterminación de gran parte de la población paraguaya en fecha 1 de marzo de 1870, dando así cumplimiento a la letra del documento mencionado y la intención de sus firmantes. Todavía quedaría mucho más por escribirse en la historia luego de esa fecha, pero eso es tema de otro capítulo.

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La Plaza Uruguaya

Una de las zonas verdes más emblemáticas de la ciudad, incluso del país, es la conocida como Plaza Uruguaya, situada en pleno centro histórico de Asunción.

PlazaUruguayaLa proficua labor de los franciscanos en el Paraguay comenzó en 1542, cuando sus primeros miembros llegaron con Alvar Núñez Cabeza de Vaca. Hacia 1580 comenzó la construcción de su primer convento, que quedó inconcluso; pero un informe de 1587 avisa la construcción de otro edificio, sobre la rivera del río Paraguay, cementerio incluido, en la Loma Karapã, en la populosa Chacarita.

A principios del siglo XVIII, el mismo se vio amenazado por el tiempo y los raudales. Entonces los franciscanos solicitaron a las autoridades un solar que perteneció a los jerónimos para construir un nuevo convento. La ubicación corresponde a la manzana de las actuales calles Iturbe, México, 25 de Mayo y Eligio Ayala.

El sitio donde actualmente se encuentra la Plaza Uruguaya, fue el lugar donde la orden contaba con un rancherío de esclavos y corral de bestias. Durante el gobierno del Dr. Francia el sitio fue convertido en cuartel del Ejército y luego de la Guerra Grande, en 1873, se vendió el terreno. La parte correspondiente a la actual plaza, que era un gran arenal donde incluso se efectuaron fusilamientos, era conocida popularmente como Plaza San Francisco.

Cambio de nombre

El Uruguay fue el primer país aliado en devolver los objetos que sus fuerzas llevaron del Paraguay durante la Guerra Grande. En 1885, el presidente oriental Máximo Santos presentó a su Congreso un proyecto de ley de condonación de deuda y de devolución de trofeos que fue aprobado por aclamación.

Se conformó una delegación encabezada por el ministro de Guerra Gral. Máximo Tajes, acompañado de una banda de músicos y militares. La comitiva se trasladó al Paraguay a través del río y fue presentando honores en distintos lugares como Humaitá y Pilar, echando anclas en la bahía de Asunción el 31 de mayo de 1885 a las 7 de la mañana bajo una salva de 21 cañonazos.

Multitudinarias actividades cívicas se llevaron a cabo durante los días que la delegación estuvo en el país. El presidente Santos fue declarado general honorario del Ejército nacional y ciudadano paraguayo, al igual que los otros integrantes de la delegación.

Pero el evento que se relaciona con esta nota fue el cambio de nombre de la antigua Plaza San Francisco por el de Plaza República del Uruguay, conocida popularmente como Plaza Uruguaya, como un acto de gratitud.

Bibliografía:
Durán Estragó, M. Conventos, ermitas, iglesias y parroquias del Paraguay colonial. La Historia en el Paraguay, ABC Color, Fasc. Nº 9, Cap. Nº 6. 2012.
Recuperado de internet: http://archivo.abc.com.py/2003-04-20/articulos/43535/un-gesto-de-amistad

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