El Paraguay Contemporaneo

En 1929, durante el gobierno de José P. Guggiari, quien es mayormente recordado por el trágico evento del 23 de octubre de 1931 en el que un grupo de manifestantes, entre ellos muchos estudiantes que irrumpieron en el Palacio de López, fue acribillado por las balas de los guardias del mismo, fue editado este libro de alto espíritu nacionalista.

Portada de El Paraguay Contemporaneo (1929)
Portada de El Paraguay Contemporaneo (1929)

Los responsables de la edición fueron nada menos que Natalicio González y Pablo Max Ynsfrán a través de la editorial del primero, De las Indias. Fue impreso en Francia y su formato es de 25×35 cm, con tapa dura en huecograbado y 203 páginas con hojas de alta calidad conteniendo muchas fotografías de la época en cuestión.

Juan Natalicio González

De Juan Natalicio González se ha dicho y escrito mucho. Desde que era un simpatizante del partido Nazi de parte de sus detractores, hasta de ser uno de los adalides de la nacionalidad paraguaya. Nacido en Villarrica en 1897, hijo de Pablo González y Benita Paredes, de extracción campesina, fue amigo en su valle de Leopoldo Ramos Giménez y Manuel Ortíz Guerrero.

Avido lector, cuando luego de la muerte de su padre emigró a la capital, Asunción, se dedicó al periodismo, fue político, diplomático, un muy importante editor de numerosos textos bibliográficos y autor de muchos de ellos. En 1948 llegó a la presidencia de la República, la cual tuvo que abandonar en 1949.

Falleció en 1966 en la ciudad de México. Inmediatamente su esposa se suicidaría con una sobredosis de pastillas aparte de cortarse las venas. No dejaron descendencia.

Pablo Max Ynsfrán

Pablo Max Ynsfrán fue hijo de Facundo Ynsfrán y Francisca Jiménez. Nació en Asunción en 1894 y estudió en el Colegio Nacional recibiéndose posteriormente de notario y escribano público.

Mucho tiempo se dedicó a la docencia, a la literatura y a la diplomacia. Estando designado en la delegación paraguaya en Washington fue miembro de la Delegación ante la Conferencia Interamericana de Conciliación y Arbitraje que se reunió en dicha capital para buscar una solución al conflicto con Bolivia por el Chaco.

Autor de muchos libros, fue docente de la Universidad de Austin en Texas, en la que llegó al puesto de profesor emérito. Falleció en 1972 y dejó hijos.

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La Universidad Nacional de Asunción y su fundador

VITAM IMPENDERE VERO (III)

Si bien es cierto, y como hemos visto hasta ahora, existen figuras muy importantes en la antecedencia de la creación de la Universidad como institución educativa en nuestro país, sobresale de todas ellas la de José Segundo Decoud.

José Segundo Decoud, imagen obtenida del libro Historia de la Universidad Nacional de Asunción (1889-1989), Vol. I, Edit. UNA. 1990

Podría hablar de la biografía de José Segundo Decoud, pero eso sería limitarme nada más que a un detalle de su prolífica vida al servicio del Paraguay. Quisiera concentrarme en ciertos aspectos, sobre todo los que hacen a la creación de una institución de educación superior en el país, lo que luego sería la Universidad Nacional de Asunción.

El 13 de julio de 1889, presentó en el Senado su Proyecto de Ley de Enseñanza Secundaria y Superior, el cual fue publicado al día siguiente en el periódico La Razón, que escribió: «Importante es el proyecto presentado ayer á la consideración del Senado por el miembro de aquella alta Cámara, el ilustrado estadista don José Segundo Decoud./ Por el se pretende establecer tres colegios mas de segunda enseñanza; uno en Villa Concepción, otro en Villa Rica y el otro en Villa del Pilar, y además una universidad en la capital» (La Razón, Nº 87, 14 de julio de 1889, pág. 1).

A continuación, el articulista transcribió la alocución de Decoud (ver recorte de prensa de la época). La propuesta, con algunas modificaciones, fue aprobada en ambas Cámaras pero luego vetada por el Poder Ejecutivo, lo que generó una amplia discusión y una firme posición de parte del Senado a favor de la apertura de la universidad.

El Poder Ejecutivo, encabezado por Patricio Escobar, no tuvo otro remedio que aceptar la propuesta y promulgó la ley el 24 de setiembre (fecha fundacional de la UNA) y se dispuso su inauguración para el 1 de marzo de 1890, fecha histórica a 20 años de la culminación de la Guerra Grande.

Mientras tanto, las polémicas continuaron a la par de los procesos de ordenamiento y estructuración de la futura alta casa de estudios, entre ellas una caballerosa pero dura discusión en la prensa nacional entre el Dr. Benjamín Aceval (hermano de Emilio Aceval, luego presidente del Paraguay) y José Segundo Decoud, sobre todo acerca de la pertinencia o no de la injerencia del Poder Ejecutivo en las cuestiones que hacían al gobierno de la universidad.

«Dejar al ejecutivo el resorte exclusivo de la reglamentación en materias que versan sobre principios de enseñanza es esponerse a que el espíritu de la ley sea adulterado en su esencia. Tal facultad sería muy peligrosa», expuso Decoud afirmando el principio de autonomía de la casa de estudios (Monte de López Moreira, M.G. Historia de la Universidad Nacional de Asunción (1889-1989), Vol. I, 1990). Dicha libertad está refrendada en el actual estatuto de la UNA del 2005, Capítulo II, arts. 5 y 6.

En el próximo capítulo se dará culminación a esta serie de notas con más datos que hacen a la historia profunda de la UNA, pues al decir de un antiguo funcionario y docente de esta casa de estudios, el Lic. en Historia Francisco Brítez (FADA), «uno debe conocer la historia del lugar donde está sentado».

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