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VITAM IMPENDERE VERO (I)

Una pequeña ciudad de aproximadamente 6 mil habitantes en la actualidad, ubicada en la región del Lascio italiano, tiene entre sus hijos ilustres a un emperador, un santo y un poeta, y evidencia una impensable ligazón con el Paraguay.

Coronación de Juvenal, grabado en la tapa del libro The Satires of Decimus Junius Juvenalis. John Dryden, 1711

Coronación de Juvenal, grabado en la tapa del libro The Satires of Decimus Junius Juvenalis. John Dryden, 1711

El emperador, Pescennius Niger (135/140-194 d.C.); el santo, santo Tomás de Aquino, doctor de la Iglesia (1224/1225-1274); el poeta, Décimo Junio Juvenal (60-128 d.C.).

Y es el poeta Juvenal quien, a finales del siglo I y comienzos del II había realizado una serie de escritos satíricos cuya recopilación lleva el nombre de Sátiras de Juvenal. Son 16 poemas organizados en cinco libros de la siguiente manera: Libro I, sátiras 1 a la 5; Libro II, sátira 6; Libro III, sátiras 7 a la 9; Libro IV, sátiras 10 a la 12, y el Libro V, sátiras 13 a la 16.

En este tipo de escritos que el poeta cultivaba, la sátira romana, Juvenal realiza un retrato ácido y cruel de sus contemporáneos, de la sociedad y de sus costumbres con un propósito moralizador y ejemplificador ya que sin ninguna ambigüedad practicaba la intolerancia en su retórica.

En el Libro IV, en el párrafo 91, Juvenal refiriéndose a Crispinum (Crispino), bufón del emperador Domiciano (81-96 d.C.) tildado como autócrata y comparado por ello con Nerón y Calígula por sus supuestos excesos, escribe lo siguiente: “Ille igitur numquam derexit bracchia contra torrentem, nec civis erat qui libera posset verba animi proferre et vitam impendere vero”.

La traducción al español de ese verso es la siguiente: “Crispo, desde luego, jamás extendió su brazo en contra de la corriente, ni era ciudadano con capacidad para expresar libremente las palabras que sentía ni para arriesgar su vida por la verdad”.

Esa sátira en la que Juvenal pone el acento sobre los defectos morales de Crispino, sirvió de inspiración para el lema de la Universidad Nacional de Asunción: “Vitam impendere vero”, lo que literalmente significa “arriesgar la vida por la verdad”.

Una verdad que día a día se busca y se construye entre todos los que de una u otra manera tomamos parte de esta gran casa de estudio. Y aunque en ocasiones parezca que no se puede encontrar el rumbo, bien podríamos recordar otra no menos célebre cita: “La verdad os hará libre” (Jn, 8:32), ya que ambos pensamientos revitalizan el poder moral del ser humano y su estrecha relación entre la verdad y la libertad.

Al recordar hoy, 24 de setiembre, los 124 años de la fundación de la Universidad Nacional de Asunción, vaya este primer capítulo para recordar tan ilustre acontecimiento en la historia cultural del Paraguay.

epígrafe 1: Coronación de Juvenal, grabado en la tapa del libro The Satires of Decimus Junius Juvenalis. John Dryden, 1711
epígrafe 2: Tradicional logotipo de la Universidad Nacional de Asunción en la que puede leerse el lema “Vitam impendere vero”

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