Memorias del Mariscal Estigarribia

Las Memorias del Mariscal Estigarribia, este interesantísimo libro que recoge según su compilador, Pablo Max Ynsfrán, las memorias biográficas y guerreras del mariscal José Félix Estigarribia, es un documento sumamente interesante que se encuentra en proceso de preservación digital en el Proyecto Aranduvera.

Del libro las memorias del Mariscal Estigarribia, El mariscal José Félix Estigarribia en uniforme de campaña
El mariscal José Félix Estigarribia en uniforme de campaña

En sus casi 400 páginas se pueden encontrar valiosos documentos que hacen a la Guerra del Chaco (1932–1935) librada contra Bolivia. Enriquecido con fotografías, partes de guerra y las memorias de Estigarribia acerca de la misma, es un compendio que difícilmente se puede dejar de lado al momento de encarar una investigación sobre el conflicto.

Iniciamente había nacido como un proyecto para autoreivindicar su propia memoria, y el material fue compendiado por Pablo Max Ynsfrán y la corrección puntillosa de Estigarribia, quien en realidad nunca lo vió impreso pues falleció antes, como es sabido, en 1940.

Los manuscritos de estas memorias (un juego en español y en inglés) se repartieron entre Asunción y Austin. El juego que llevó Ynsfrán fue donado por él mismo a la universidad de Austin en Texas y el otro juego, el de Asunción, quedó en manos de Estigarribia.

En 1950 la Universidad de Austin, donde Ynsfrán llegó a profesor emérito, publicó en inglés esas memorias con el nombre de The Epic Of The Chaco: Marshal Estigarribia’s Memoirs Of The Chaco War, 1932-1935. Más tarde, al cumplirse los 30 años del fallecimiento de Estigarribia, el proyecto fue presentado al entonces presidente Alfredo Stroessner para su publicación, aumentado y recorregido, a través de la Imprenta Nacional con el nombre de Memorias del Mariscal Estigarribia.

Existe otra versión publicada por la Editorial Parroquia San Rafael con motivo del bicentenario, que es la que se puede conseguir ahora puesto que tanto la versión en inglés de 1950 como la de 1972 son muy escasas y muy difíciles de encontrar para su compra.

La que se encuentra en la Colección Vera–Scuderi, para el Proyecto Aranduvera, es la primera edición en español, la de 1972.

 

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Mapa del Chaco Paraguayo

Revisando cosas en el archivo de la Colección Vera–Scuderi saltó este mapa; tal vez uno más de los que se imprimieron por aquella época, tal vez no. Que cada uno lo juzgue a su más sabio entender.

Mapa del Chaco Paraguayo (R. del Pozo Cano, 1935)
Mapa del Chaco Paraguayo (R. del Pozo Cano, 1935)

El mapa en cuestión tiene 26,8×33 cm, está impreso a colores en una sola cara, en papel de unos 120 gr, obra primera o lo que se usaba en aquella época, el año de 1935.

Dice en su recuadro: Mapa del Chaco Paraguayo / Escala: 1:4.000.000.

La firma dice: R. del Pozo Cano – Dib. 1935 / Talleres de Valores – Imp.

Sus leyendas dicen: (lo amarillo) Territorio reconquistado por el Paraguay / (lo verde) Id. detentado por Bolivia / (marca de ciclos) Línea de Hitos.

Para el tiempo que tiene el dicho mapa, se encuentra en muy buenas condiciones, apenas con algunas orejitas y arrugas, más la marca propia del doblez.

Sobre la firma del mapa: R. del Pozo Cano

Haciendo algunas exploraciones en internet y otros libros de la colección, se pudo encontrar a un personaje llamado Raúl del Pozo Cano, nombrado en la Historia de las Letras Paraguayas de Carlos R. Centurión (Buenos Aires, 1951), que también forma parte de la presente colección.

Referenciando, dice que Raúl Pozo Cano nació y se formó en Chile y es de madre paraguaya. Desde el año 1920, en que llegó al Paraguay, se dedicó al periodismo colaborando en varios periódicos y revistas del país.

Habiéndose convertido en funcionario del Ministerio de Relaciones Exteriores, escribió sobre temas limítrofes e históricos en referencia, sobre todo, a la guerra con Bolivia (1932–1935), y en muchos de sus libros incluyó mapas sobre la cuestión del Chaco.

También se pudo encontrar cartografías atribuidas a Pozo Cano en colaboración con otros autores, como el título Cartografía del Chaco en conjunto con Justo Pastor Benítez, también de 1935, y una Guía Cartográfica Shell de mapas antiguos del Paraguay.

 

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El Paraguay Contemporaneo

En 1929, durante el gobierno de José P. Guggiari, quien es mayormente recordado por el trágico evento del 23 de octubre de 1931 en el que un grupo de manifestantes, entre ellos muchos estudiantes que irrumpieron en el Palacio de López, fue acribillado por las balas de los guardias del mismo, fue editado este libro de alto espíritu nacionalista.

Portada de El Paraguay Contemporaneo (1929)
Portada de El Paraguay Contemporaneo (1929)

Los responsables de la edición fueron nada menos que Natalicio González y Pablo Max Ynsfrán a través de la editorial del primero, De las Indias. Fue impreso en Francia y su formato es de 25×35 cm, con tapa dura en huecograbado y 203 páginas con hojas de alta calidad conteniendo muchas fotografías de la época en cuestión.

Juan Natalicio González

De Juan Natalicio González se ha dicho y escrito mucho. Desde que era un simpatizante del partido Nazi de parte de sus detractores, hasta de ser uno de los adalides de la nacionalidad paraguaya. Nacido en Villarrica en 1897, hijo de Pablo González y Benita Paredes, de extracción campesina, fue amigo en su valle de Leopoldo Ramos Giménez y Manuel Ortíz Guerrero.

Avido lector, cuando luego de la muerte de su padre emigró a la capital, Asunción, se dedicó al periodismo, fue político, diplomático, un muy importante editor de numerosos textos bibliográficos y autor de muchos de ellos. En 1948 llegó a la presidencia de la República, la cual tuvo que abandonar en 1949.

Falleció en 1966 en la ciudad de México. Inmediatamente su esposa se suicidaría con una sobredosis de pastillas aparte de cortarse las venas. No dejaron descendencia.

Pablo Max Ynsfrán

Pablo Max Ynsfrán fue hijo de Facundo Ynsfrán y Francisca Jiménez. Nació en Asunción en 1894 y estudió en el Colegio Nacional recibiéndose posteriormente de notario y escribano público.

Mucho tiempo se dedicó a la docencia, a la literatura y a la diplomacia. Estando designado en la delegación paraguaya en Washington fue miembro de la Delegación ante la Conferencia Interamericana de Conciliación y Arbitraje que se reunió en dicha capital para buscar una solución al conflicto con Bolivia por el Chaco.

Autor de muchos libros, fue docente de la Universidad de Austin en Texas, en la que llegó al puesto de profesor emérito. Falleció en 1972 y dejó hijos.

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Paraguay Catholico

Paraguay Catholico en sus principales provincias convertidas a la Santa Fé, y Vassallage del Rey de España por la predicación de los Missioneros Zelosos De la Compañía de Jesus: en gran parte arruinada por los Mamelucos del Brasil, y restablecidas por los mismos Missioneros. Parte Segunda. Escrito por el Padre Joseph Sanchez Labrador Missionero en la misma Provincia del Paraguay. Año de 1769. En Ravenna.

Copia digital del original manuscrito de el Paraguay Catholico, parte II, del padre Sanchez Labrador, perteneciente a la Real Academia de Historia de España
Copia digital del original manuscrito de el Paraguay Catholico, parte II, del padre Sanchez Labrador, perteneciente a la Real Academia de Historia de España

El SJ Jospeh Sanchez Labrador escribió este y otros materiales fundamentales para el entendimiento de la labor de los jesuitas en las misiones luego de sufrir el extrañamiento. Algunos de sus títulos son, por ejemplo, Peces y Aves del Paraguay, Yerba Mate y otros importantes títulos que no se publicaron.

Este caso específicamente, el Paraguay Catholico, está dividido en dos partes, la segunda fue editada por el padre Furlong junto a Viu y Zona, Buenos Aires, en 1936, y hay una anterior de 1910 por la editora Coni Hnos. de Buenos Aires.

Sobre el SJ Joseph Sanchez Labrador (*)

Sánchez Labrador, nació en La Guardia, pueblo manchego del arzobispado de Toledo, España un 19 de setiembre de 1717. Llegó al Río de la Plata en 1734, enseguida se trasladó a Córdoba para terminar sus estudios hasta 1739 cuando fue ordenado sacerdote. Sus biografos cuentan que entre 1740 y 1743 estuvo nuestro misionero en Montevideo o Buenos Aires. Vuelto a Córdoba dictó clases durante algunos años y luego pasó a las misiones guaraníticas. Seguramente allí, rodeado por los paisajes magníficos y exuberantes de nuestra selva misionera, fijó su intelcto tantas descripciones de la naturaleza sudamenricana.

En aquel entonces para consolidar la conquista espiritual del Gran Chaco fue necesario en aquel enconces encontrar alguna ruta que uniese las ciudades de Asunción del Paraguay y Santa Cruz de la Sierra en Bolivia, para desde allí seguir camino hacia Perú. Le tocó a Sanchez Labrador después de tantos sacrificios descubrir ese camino, al respecto el P. Peramás escribió … Sin grandes esfuerzos, sin gastos, sin peligro de la vida del explorador se llevó a cabo esta hazaña, en cuya realización habían anteriormente sucumbido [los padres Juan Bautista Zea, Juan Neumann, Agustín Castañares, Agustín Arce y Bartolome Blende, quienes] en la misma empresa cayeron en poder de los indios enemigos … Sanchez Labrador traspasó aquella barrera que hasta enconces detenía a los expañoles y llegó hasta los pueblos de Chiquitos sano y salvo….

A su regreso, en junio de 1767 Sanchez Labrador recobraba fuerzas cuando fue anoticiado de la orden de extrañamiento “… Legué a la Reducción de Nuestra Señora de Belén entre 7 y 8 de la noche… pasé… algunos días y en el que me hallé algo libre se nos intimó por soberano decreto otro viaje calificado de destierro y expatriación.” Meses después, fue embarcado en la Fragata de Guerra la Esmeralda dispuesta en Montevideo para zarpar rumbo a Cádiz, con el tiempo se instaló en Ravena, Italia donde escribió sus obras. Falleció un 10 de octubre de 1798.

(*) Fuente bibliográfica sobre el padre Sánchez Labrador:
http://www.scricciolo.com/Nuovo_Neornithes/Labrador_Jos%C3%A9_.htm

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Antecedentes de la bibliotecología en el Paraguay

Sobre la importante labor que cumple el bibliotecario y la relación con la fecha de su día de recordación, vale este pequeño homenaje desde la historia a quienes cumplen un destacado trabajo en la planificación, conservación y metodización de los fondos documentales de la sociedad.

“… Un teatro nuevo , diseñado por el arquitecto italiano ya mencionado (por Alejandro Ravizza. Nota del autor), estaba medio concluido cuando llegué al país, y queda todavía en el mismo estado; en realidad es muy grande para la población y es necesario que pase un siglo para que le cuadre. El arquitecto declaró con toda injenuidad á Mr. Whytehead  que no se hallaba capaz de concluirlo… Había lo que se llamaba Biblioteca pública; pero siendo teolójicos casi todos los libros, nunca supe que hubiese quien los leyera…” (Masterman, 1870, p. 63).

El Dr. Francia, según Lorenzana
El Dr. Francia, según Lorenzana

De esta manera tan particular, el médico y boticario inglés que llegó al Paraguay en 1861 contratado por Carlos Antonio López para organizar la sanidad nacional, describe al país, su gente, sus modos, usos y costumbres en un libro ácido y con un lenguaje casi despectivo desde su posición europea, y sobre todo británica, acerca de las cuestiones paraguayas.

En 1836 don José Gaspar creó la primera biblioteca pública del país, en Asunción, con un fondo documental de aproximadamente 5.000 volúmenes, en su mayoría confiscados de las familias que el Dictador consideraba oligárquicas y otros heredados por el Estado. Hay que tener en cuenta en este punto que el decomiso de libros fue una práctica constante en muchos períodos de la historia de la humanidad; y sin la necesidad de citar ejemplos que vayan más allá de las fronteras nacionales, basta recordar que Carlos Antonio López también habría de hacer lo mismo en su oportunidad:

“Los comandantes militares de la Villa de la Encarnacion y del campamento de San José de la otra banda del río Paraná recogerán hasta otra disposición todos los impresos que viniesen á esos puntos, y los remitirán al Gobierno en primera ocasion, sin dispensar consideracion alguna sobre este mandato, á que han dado lugar graves motivos, quedando responsables del cumplimiento. Circúlese en las dos comandancias referidas para los fines consiguientes. Asuncion, Febrero 24 de 1844” (Repertorio Nacional, 1844, Nº 4, p. 1).

Continuando con esto, Richard Alan White señala igualmente que:

“Seis años después de la muerte de la viuda de Cavañas (refiriéndose a Atanasio Cavañas, caudillo de la Cordillera y héroe de la batalla de Tacuarí que no había dejado heredero. Nota del autor), Francia confiscó la propiedad de la familia, entregando las casas al maestro de Piribebuy, las imágenes religiosas al mayordomo de la iglesia de la ciudad, las ropas a los sirvientes; el acero, sal y tabaco a la estancia del estado de Gazarí; el algodón al ejército para los uniformes de las tropas y los libros a la nueva biblioteca pública de Asunción. Todos los artículos restantes fueron vendidos a los pobladores a precios razonables” (White, 1989, p. 115).

A la muerte José Gaspar Rodríguez de Francia, un país ordenado, estructurado, con producción propia interna, con campesinos ryguãta porã (bien satisfechos, en guaraní. Nota del autor), con fondos públicos disponibles, aguardaba al siguiente representante de la sociedad política paraguaya de la época, a Carlos Antonio López, quien gobernó durante 22 años en el período que muchos historiadores llaman de “reconstrucción” o “renacimiento nacional” puesto que éste se convierte en el primer presidente constitucional del Paraguay y comienza al mismo tiempo una época “dorada” de grandes proyectos, obras y acciones culturales que acompañarían al país hasta la llegada de la cruenta y despiadada Guerra contra la Triple Alianza en 1865, la que dejó a la nación al borde de la desaparición literalmente hablando.

Un tanto como homenaje, un tanto como acto de justicia, la Junta de Gobierno que asumió el poder luego de la muerte de José Gaspar decidió, el 16 de octubre de 1840, que se “abra y franquee” la biblioteca fundada por el “Finado Señor Dictador” para que en adelante sea “útil y ventajoso” para la “ilustración de los ciudadanos”, fijándose un “bibliotecario interino”, el señor José Gabriel Benítez, con goce de sueldo de “15 $ (pesos. Nota del autor) fuertes mensuales por ahora y hasta que se forme un reglamento” para que maneje dicho establecimiento. Este hecho es considerado como un antecedente primigenio de la profesión de bibliotecario en el país, así como desde luego lo es acerca de las bibliotecas públicas nacionales (Vázquez, 1975).

Extracto de la tesina de grado: La actividad cultural en el Paraguay a partir de un estudio hemerográfico sobre el periódico La Regeneración (1869-1870), Instituto Superior de Arte Olga Blinder, Facultad de Arquitectura, Diseño y Arte (U.N.A.), autoría del Prof. Lic. Carlos Vera Abed

Bibliografía:
Masterman, Jorge Federico (1870). Siete años de aventuras en el Paraguay. Buenos Aires. Imprenta Americana
Vázquez, Antonio José (1975). El Doctor Francia visto y oído por sus contemporáneos. Buenos Aires. Editorial Universitaria de Buenos Aires
White, Richard Alan (1989). La primera revolución popular en América, Paraguay (1810.1840). Asunción. Carlos Schauman Editor

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