Día de la Mujer Paraguaya

A propósito del 24 de febrero (I)

Como es sabido, el 24 de febrero es recordado el Día de la Mujer Paraguaya gracias al esfuerzo y a la propuesta, ante el Congreso Nacional, de la diputada Carmen Casco de Lara Castro, sumado a los esfuerzos de la investigadora Idalia Flores de Zarza.

Serafina Dávalos, primera mujer en el Paraguay en ingresar a la universidad y primera abogada; gran luchadora de los derechos de la mujer

Cabe recordar que dicho acontecimiento tiene una base histórica, y es la Primera Asamblea de Mujeres Paraguayas llevada a cabo en 1867 durante la Guerra contra la Triple Alianza, misma en la que se había propuesto y aceptado la donación de joyas para financiar los costos de la contienda.

Pero la lucha a favor de los derechos de la mujer en el Paraguay tiene en este hecho, y en otros, los inicios de un intento de justa reivindicación a la labor y la función que cumplen. Hay que recordar, simplemente, el martirio de las residentas para comprender lo justiciero del homenaje y del reconocimiento de igualdad de trato y oportunidades.

Tal es así que al ser ocupada la ciudad de Asunción en 1869 y una vez fundado el periódico La Regeneración de la familia Decoud, éste fue uno de los voceros de la implementación de los derechos de las personas en el Paraguay. Entre ellos la institución del casamiento civil, la separación de la Iglesia del Estado, la igualdad de géneros en la educación y la libertad de acción de la mujer.

La discusión acerca del Paraguay que se pretendía se llevaba a cabo en todos los ámbitos de la sociedad y en todos los lugares posibles: bares, cafeterías, casas de familia, teatros improvisados y escenarios callejeros. Todos con un propósito final, devolver al país su estado de nación moderna con leyes justas e igualitarias. Se sucedían entre los oradores, grandes educadoras como Asunción Escalada y otras compañeras.

Pero hasta llegar a 1974, año en que se instituye el día como un objeto de reflexión y justiciero homenaje, pasó igualmente mucha agua bajo el puente. No es que no se había hecho nada, se estaba trabajando, y algunas de las acciones o antecedentes son los siguientes:

Año 1901: 36 mujeres de Concepción enviaron un telegrama al Senado nacional protestando por la elección de José Segundo Decoud para ocupar una bancada. Este hecho es considerado como una de las primeras manifestaciones políticas de la mujer en el Paraguay.

Año 1904: Las integrantes del Comité Pro Paz solicitaron al presidente Benigno Ferreira que evitara desatar la inminente guerra civil de esa fecha.

Año 1946: La Unión Democrática de Mujeres formaron la más importante organización social para lograr la amnistía y la vigencia de las libertades de “profesar su culto, pensar libremente, trabajar sin hambre y vivir sin miedo”.

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Juan Sinforiano Bogarín

Obispo y primer arzobispo de Asunción

Juan Sinforiano Bogarín, una de las figuras más importantes de la curia nacional, tiene entre sus ascendientes a otras como San Roque González de Santa Cruz, el misionero Amancio González y el prócer Javier Bogarín.

Monseñor Juan Sinforiano Bogarín
Monseñor Juan Sinforiano Bogarín

Mons. Bogarín escribió sus memorias, las que son un documento muy original para leer la historia del país, relatada desde su función pastoral. Vale la pena echar un vistazo a ellas.

Nació en Mbuyapey, localidad del departamento de Paraguarí, el 21 de agosto de 1863, apenas un año antes del inicio de la Guerra Grande, contienda en la cual perdió a sus progenitores. Primero a su padre, durante la defensa de Humaitá, y luego a su madre por la enfermedad del cólera, residenta en la localidad de Borja.

Huérfanos él y sus tres hermanos fueron criados por una tía materna durante esos duros años que fueron los de guerra y posguerra para el Paraguay. Cuando el Seminario Conciliar de Asunción abrió sus puertas en 1880 para continuar la prolífica labor que desempeñó durante años, teniendo sus antecedentes inmediatos en el Real Colegio Seminario de San Carlos, el joven Bogarín fue de la primera generación de ordenados, específicamente en 1886, el 24 de febrero.

Designado al siguiente año como párroco de la Catedral, los años en que estuvo al frente sirvieron para encarar proyectos de remodelación y restauración del templo, venido muy abajo por el tiempo y las acciones de la guerra contra los aliados, cuyos efectos también se hicieron sentir en la conformación del clero nacional que estaba reducido y desorganizado.

Precedido de un gran prestigio popular por la sencillez de su prédica como pastor, su trabajo apostólico y el apoyo a las diferentes organizaciones que rodeaban a la Iglesia, su nombre fue propuesto en una terna junto a Claudio Arrúa y Antonio Palacios para cubrir la vacancia dejada por el obispo Pedro Juan Aponte a su muerte en 1891.

En 1894, mediante Bula Papal, León XIII lo exaltó a Obispo del Paraguay, siendo consagrado el día de San Blas, el 3 de febrero de 1895, por el monseñor Luis Lasagna. En el año 1929, fue creada la Provincia Eclesiástica del Paraguay y en 1930 Juan Bogarín recibió el cargo arzobispal, convirtiéndose en el primero en este cargo en nuestro país.

Luego de 54 años de gran labor pastoral en que le cupo la reorganización del clero nacional, después del ordenamiento de casi cien jóvenes paraguayos, luego de haber apoyado la llegada de otras órdenes religiosas al país, de un gran apoyo a las organizaciones sociales y campesinas en defensa de sus derechos y de sus tierras; habiendo precautelado en un periodo de gran crispación civil por los enfrentamientos internos políticos los intereses de su feligresía con sendas Cartas Pastorales, falleció a los 85 años de edad el 25 de febrero de 1949, apenas luego de emitir la última de ellas siete días antes, un día como hoy 18 de febrero.

Fuentes:
Zubizarreta, Carlos. Cien vidas paraguayas. 1985. Editorial Servilibro, Asunción
Amaral, Raúl. Forjadores del Paraguay.
Seiferheld, Alfredo. Mis apuntes. Memoria de Monseñor Sinforiano Bogarín. 1986. Editorial Histórica. Asunción
Bray, Arturo. Hombres y épocas del Paraguay. 1957. Buenos Aires

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Sistema Nacional de Áreas Protegidas

Nuestro país siempre se ha destacado por su exuberante naturaleza, muy caída a menos por su explotación continua. Para tratar de protegerla, aparte de los esfuerzos particulares y de organizaciones no gubernamentales, en 1994 fue creada esta institución.

Turistas practicando rapel en el cerro Yaguarón, Yaguarón
Turistas practicando rapel en el cerro Yaguarón, Yaguarón

El SINASIP es el sistema de áreas protegidas que fue creada con el propósito de gestionar la política nacional o gubernamental en la materia. Fue creada por ley en el año 1994 inspirada en el artículo 5 de la Ley de Áreas Silvestres Protegidas.

Este sistema funciona a través de la SEAM (Secretaría del Ambiente), la oficina que tiene a su cargo la formulación de políticas, así como la coordinación de los programas establecidos en el Plan Nacional de Desarrollo y que hacen referencia a la preservación, conservación y el manejo de los recursos naturales.

Nuestro país cuenta, oficialmente, con 17 parques nacionales: Parques nacionales de Bella Vista, Caazapá, Cerro Corá, Lago Ypacaraí, Paso Bravo, Lago Ypoá, Ñacunday, Saltos del Guairá, San Luis, Ybycuí, San Rafael, Defensores del Chaco, Tinfunqué, Tte. Agripino Enciso, Médanos del Chaco, Río Negro y Chovoreca.

Así también un paisaje protegido: Cerro 2 de Oro, una reserva de recursos manejados: Reserva Yvytyrusú; un refugio de vida silvestre: Reserva Yavevyry; tres reservas ecológicas: Capiibary, Cerro Lambaré y la Bahía de Asunción.

Igualmente cinco monumentos naturales: Cerro Chororí, Cero Kõi, Macizo Acahay, Kuri’y, Cerro Cabrera/Timane; 13 reservas naturales privadas: Bosque Mbaracayú, Arroyo Blanco, Morombí, Ypetí, Toro Mocho, Ñú Guazú, Ka’i Ragué, Tapytá, Cañada del Carmen, Palmar Quemado, Ñú Guasú, Cerrados del Tagatiya y Tagatiyami.

Se suman también dos reservas biológicas: Itabó y Limo’y; cuatro refugios biológicos: Mbaracayú, Tati Yupí, Carapá e Isla Yacyretá; cuatro reservas de la biósfera: Mbaracayú, Cerrado del Río Apa, del Chaco y Alto Paraguay y Boquerón.

Todas estas áreas protegidas ocupan un 14,9% del total de la superficie del país. Sabemos que de todas maneras, cualquier medida que se tome en cuanto a la preservación de la naturaleza es poca y se deben seguir implementando políticas que involucren tanto al sector público como privado.

Fuente:
SEAM y SINASIP, Plan Estratégico 2010-2015.

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La eco-reserva Mbatovi

El Mbaropy o Camino de los duendes…

Apenas a unos kilómetros de Asunción, se encuentra una de las reservas ecológicas más exuberantes y bien cuidadas del país: La eco-reserva Mbatoví.

Vista de los cerros de la eco-reserva desde la ciudad de Paraguarí
Vista de los cerros de la eco-reserva desde la ciudad de Paraguarí

Saliendo desde Asunción rumbo a Paraguarí por la Ruta I Mcal. Francisco Solano López, a sólo 65 kilómetros nos encontramos con la bella ciudad de Paraguarí, capital del departamento del mismo nombre, fundada en 1775 y muy ligada a los sentimientos libertarios del Paraguay por ser sede de las batallas contras las fuerzas porteñas de Belgrano en 1811.

Casi a la salida de la ciudad se puede tomar desvío que nos llevará a Piribebuy, la otrora capital histórica de nuestro país durante la Guerra Grande, subiendo los cerros de esta cordillera que une ambas ciudades en sus extremos.

En la cima, a unos 10 kilómetros de Paraguarí y 72 de Asunción, se encuentra el acceso a la eco-reserva de Mbatoví. Su historia nació cuando la pareja conformada por Jacinto Santa María y Marta González adquirió una propiedad que les permitiera disfrutar de la belleza natural del lugar, de sus vistas y su tranquilidad.

De esa manera, estos emprendedores concluyeron en el 2003 los trámites para la creación de la primera servidumbre ambiental del Paraguay, conformando una eco-reserva de capital privado en base a una sociedad de responsabilidad limitada cuya principal misión es conservar la naturaleza y hacer posible que las personas disfruten de la belleza natural.

Para ello, el sitio cuenta con infraestructura, sistemas y programas establecidos que incluyen actividades de observación, senderismo, tirolesas y descenso en rappel en medio de la fauna y flora del lugar que incluye arroyos cristalinos, vegetación exuberante y diversas especies de animales, tanto aves como mamíferos.

Desde el lugar se pueden observar el valle del Pirayú y los cerros Santo Tomás, Hũ y Perõ, además de los diferentes accidentes geográficos como las cimas de Itamoroti, llamadas así justamente por sus rocas de color blanco, camino a la ciudad de Piribebuy.

Así también, en los alrededores se pueden encontrar muchos sitios dedicados al turismo de descanso y rural que aprovechan la belleza y las características del lugar ofreciendo la posibilidad de realizar una actividad más cercana y en consonancia con la naturaleza.

¿Qué es la servidumbre ambiental?

El concepto de servidumbre ambiental nace del derecho civil por el cual la ley limita los derechos que una propiedad tiene sobre otra. Supongamos que, por ejemplo, una propiedad impide que otra tenga acceso a una calle. Es ahí que se produce un derecho de servidumbre al otorgarle a los moradores de la propiedad impedida el derecho a tener un acceso abierto, permanente y asegurado por la propiedad que encierra.

En el caso de la eco-reserva Mbatovi, los propietarios creyeron necesario establecer mediante escritura inscripta en los Registros Públicos del Paraguay, la conformación de un área de reserva natural mediante un contrato que está ligado al título de propiedad.

Eso significa que si en algún momento, por alguna razón, la propiedad tuviese que ser vendida a otras personas, nunca va a perder el carácter de reserva, preservándose de esa manera la riqueza natural del lugar para las generaciones posteriores.

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“Con este signo vencerás…”

“IN HOC SIGNO VINCES”

Cuenta la historiografía religiosa cristiana que en las vísperas de un combate decisivo, en el año 312, al emperador Constantino le apareció en el cielo una cruz de fuego rodeada con esa inscripción.

Portada de la enciclopedia vexilológica “Banderas” de Harold Rönnebeck. (Biblioteca Vera-Scuderi)
Portada de la enciclopedia vexilológica “Banderas” de Harold Rönnebeck. (Biblioteca Vera-Scuderi)

Constantino, quien –sigue diciendo la historia– desconocía el significado, soñó al día siguiente con Cristo que le dijo que debía utilizar ese signo contra sus enemigos. Así lo hizo y venció a Majencio el 28 de octubre de 312 en la batalla del Puente Milvio en las afueras de Roma con un lábaro (estandarte) con los símbolos de la cruz y la letra P.

Este episodio de Constantino, según algunos investigadores, es un antecedente inmediato de la bandera moderna como estandarte y signo de representación cargado de simbolismo y misticismo que guía, en principio, al combatiente en pos de la victoria, señalando la presencia de la autoridad y la fuerza de la identidad por una relación de pertenencia con el objeto.

En el Paraguay, las banderas que se utilizaron a lo largo de nuestra historia tienen una cronología muy interesante de destacar. Harold Rönnebeck, en su libro Banderas de 1986 cita, coincidiendo con otros investigadores como Vargas Peña, Queirolo y Pérez Acosta, la siguiente:

1) El estandarte primitivo de los indígenas que utilizaban diversos objetos para ello; 2) la bandera de España, en la época colonial; 3) la bandera azul con una estrella blanca en la esquina superior izquierda, utilizada desde el 15 de mayo hasta el 16 de junio de 1811; 4) la tricolor terciada horizontal rojo, amarillo y azul, del 17 de junio al 15 de agosto de 1811; 5) la tricolor terciada horizontal rojo, blanco más ancho y azul creada por la Primera Junta Superior de Gobierno, usada desde el 15 de agosto de 1811 al 30 de setiembre de 1812; 6) la tricolor terciada horizontal con tres fajas de igual ancho, del 15 de agosto de 1812 hasta 1826 aproximadamente; 7) en 1826 el Dr. Francia instauró de nuevo, por decreto, la bandera azul con estrella blanca de seis puntas, alternando con la anterior hasta 1840 en que fallece el Dictador, y 8) vuelve la tricolor rojo, blanco y azul con fajas iguales tal como la utilizamos hasta hoy día por mandato del Congreso Extraordinario de 1842, pero con el agregado de los dos escudos, el de hacienda y el oficial.

Ese importante evento ocurrió el 25 de noviembre de 1842, hace 171 años y su aniversario fue recordado el día de ayer. La bandera, como tal, nos convoca, nos guía y compromete, a través de su significación, con la patria, su legado, su historia y su gente.

Bibliografía:
Rönnebeck, H. Banderas (1986). Edición del autor. Asunción
Vázquez, J.A. El Doctor Francia visto y oído por sus contemporáneos (1975). Editorial Universitaria de Buenos Aires. Buenos Aires
Pérez Acosta, J.F. Carlos Antonio López: Obrero máximo, labor administrativa y constructiva (1948). Editorial Guarania. Buenos Aires

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Alejandro Guanes Recalde

Un poeta posromántico

A dos años de haber terminado la Guerra Guasú (1864-1870), nació en Asunción el 18 de noviembre uno de los más significativos intelectuales paraguayos: Periodista, ensayista y poeta, cubrió con su trabajo literario el espectro temporal del 900.

Según algunos investigadores, Alejandro Guanes se inspiró en su casa familiar para escribir el poema, pero que de manera metafórica los versos se refieren en realidad al país (fotografía de la Casa Guanes, Colección Charles Müller; curador, Arq. Jorge Rubbiani)
Según algunos investigadores, Alejandro Guanes se inspiró en su casa familiar para escribir el poema, pero que de manera metafórica los versos se refieren en realidad al país (fotografía de la Casa Guanes, Colección Charles Müller; curador, Arq. Jorge Rubbiani)

En el báratro de sombras alocado el viento brega,
ya blasfema, ya baladra, ora silba y ora juega
con el tul de la llovizna, con las ramas que deshoja,
   con la estola de una cruz;
ya sus ímpetus afloja, ya retorna, ora dibuja
   del relámpago a la luz,
un fantástico esqueleto que aterido se arrebuja
   del sudario en el capuz.

Estos son los versos iniciales del poema épico Las Leyendas de 1909, publicado en el libro póstumo «De Paso por la Vida», y que le valiera el aprecio y el respeto de otros connotados integrantes de la intelectualidad de la época como Juan E. O’Leary, Manuel Domínguez y Cecilio Báez.

 
Caserón de añejos tiempos, el de sólidos sillares,
con enormes hamaqueros en paredes y pilares,
el de arcaicas alacenas esculpidas, ¡qué de amores,
   qué de amores vio este hogar!,
el que sabe de dolores y venturas de otros días,
   estructura singular,
viejo techo ennegrecido, ¡qué de amores y alegrías
   y tristezas vio pasar!

Guanes había realizado sus estudios en la Argentina y muy pronto dio a conocer sus primeras estrofas poéticas. Al regresar al Paraguay colaboró intensamente con la prensa nacional y, sobre todo, con la revista del Instituto Paraguayo (1896-1908), insigne publicación que recibió en sus hojas, en 64 números que se editaron en total, a lo mejor del arte nacional e internacional de la época.

Por los ángulos oscuros de sus cuartos vaga el pora.
Es quizás un alma en pena que la vida rememora,
vida acaso de grandeza, tal vez mísera existencia,
   ¡vida de héroe tal vez!
En pesada somnolencia la tertulia se sumerge
   en confusa placidez;
es la hora en que sus formas toma el pora y en que emerge
   de la triste lobreguez. (…)

El poeta falleció el 25 de mayo de 1925, apenas con 52 años. Analistas de la literatura paraguaya como José Rodríguez Alcalá, Sinforiano Buzó, Hugo Rodríguez Alcalá, Beatriz González de Bosio, Teresa Méndez-Faith y Carlos Villagra Marsal le dedicaron estudio y páginas en sus respectivas publicaciones a este gran vate poco estudiado y referido.

Con su obra Las Leyendas, Guanes legó una gran elegía panegírica al país, cuya todavía sangrante herida provocada por la guerra que había socavado sus cimientos estaba muy presente en el paraguayo. Para rescatar el ser nacional, el trabajo de éste y otros grandes poetas e intelectuales de la época estuvo al lado del ciudadano apuntalándolo.

Fuente:
Buzó, J.S. Indice de la poesía paraguaya (1959). Edic. Niza, Asunción.
Centurión, C.R. Historia de la cultura paraguaya (1961). Buenos Aires

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“El cereal que sostiene la vida…”

El maíz en la cultura (II)

El 30 de mayo de 1498, Colón inició su tercer viaje al Nuevo Mundo con 8 barcos y 226 tripulantes, entre ellos fray Bartolomé de las Casas. Mientras tanto, Europa ya disfrutaba de los productos llevados desde América, sobre todo los agrícolas, luego del primer viaje.

La portada de la edición Viajes de Cristóbal Colón que contiene las crónicas de los viajes del almirante, específicamente del tercero
La portada de la edición Viajes de Cristóbal Colón que contiene las crónicas de los viajes del almirante, específicamente del tercero

“… hicieron traer pan, y de muchas maneras frutas é vino de muchas maneras blanco é
tinto, mas no de uvas: debe él de ser de diversas maneras, uno de una fruta y otro de otra; y asimismo debe de ser dello de maiz, que es una simiente que hace una espiga como una mazorca, de que llevé yo allá y hay ya mucho en Castilla…”. De esa manera el almirante se refiere al maíz en el diario de su tercera aventura por estas tierras.

Muy pronto el grano, que se había dado en muchas variedades en toda América, recorrió el resto del mundo como también lo hicieron la papa o el tomate. El maíz, cuyo nombre original era “ma-hiz” en la lengua arawak de los taínos, los habitantes de las islas con quienes Colón tuvo el primer contacto, era un producto que estaba fuertemente enraizado en la cultura de los nativos americanos.

Las tradiciones, la culinaria, la religión, los mitos, las leyendas, el folclore, todas esas maravillosas manifestaciones están tocadas, entre otras cosas, por el maíz y sus múltiples especies. Desde los nativos de Canadá hasta los de la Patagonia; desde la leyenda de Quetzalcoatl y el maíz en México hasta la leyenda del avati en la región guaraní, el grano está siempre alrededor de las personas y enlazadas fuertemente con ellas. Con mucha razón los nativos de Haití decían de él “el que sostiene la vida”.

Fuente:
Fernández de Navarrete, M.; Casas, B. de las; Alvarez Ch., D. Viajes de Cristóbal Colón (1922). Madrid, Calpe.
Serratos H., J.A. El origen y la diversidad del maíz en el continente americano (2009). 2ª Edición. Universidad Autónoma de la Ciudad de México, Greenpace. México.

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Sobre el «descubrimiento» del maíz por los españoles

El maíz en la cultura (I)

“… rogó y amonestólos el Almirante que hiciesen buena guardia al castillo de proa, y mirasen bien por la tierra, y que al que le dijese primero que vía tierra le daria luego un jubón de seda, sin las otras mercedes que los Reyes hablan prometido, que eran 10.000 maravedís de juro á quien primero la viese…”.

Copia facsimilar de Los viajes de Cristóbal Colón, obra basada en los apuntes de fray Bartolomé de las Casas
Copia facsimilar de Los viajes de Cristóbal Colón, obra basada en los apuntes de fray Bartolomé de las Casas

“… A las dos horas después de media noche pareció la tierra, de la cual estarían 2 leguas. Amañaron todas las velas, y quedaron con el treo, que es la vela grande y sin bonetas, y pusiéronse á la corda, temporizando hasta el dia Viernes, que llegaron á una isleta de los Lucayos, que se llamaba en lengua de indios Guanahani”.

De esa manera se recoge el relato de la llegada del almirante genovés a las tierras que él creía eran de las Indias. Es innegable, más allá del abuso de poder de los europeos, la importancia del trasvase cultural entre europeos y americanos nativos, así como sus consecuencias para el resto del mundo.

Es difícil imaginarse una salsa italiana sin los tomates, una Suiza sin el chocolate, una hamburguesa sin las papas fritas de América, un mundo sin el tabaco y una América sin el ganado vacuno o la tecnología europeos. En fin, ese es un tema que hasta ahora suscita discusiones de las más diversas.

La fecha exacta del hallazgo de los españoles varía y es controversial. Algunos citan al 5 de noviembre de 1492, otros al 15 de noviembre. Lo cierto es que mucho era nuevo para los europeos, por lo tanto lo que veían era, si no desconocido, difícil de describir y, entonces, le asimilaban características conocidas para ellos.

“Estando así vino el Contramaestre de la Niña á pedir albricias al Almirante porque había hallado almáciga; mas no traia la muestra porque se le habia caído. Prometióselas el Almirante, y envió á Rodrigo Sánchez y á Maestre Diego á los árboles, y trujeron un poco della, la cual guardó para llevar á los Reyes”. Este episodio está registrado en la cronología del 5 de noviembre.

El 15 de noviembre está anotado: “Acordó de andallas estas islas con las barcas de los navios, y dice maravillas dellas, y que halló almáciga é infinito lináloe, y algunas dellas eran labradas de las raices de que hacen su pan los indios”, refiriéndose en ambos casos a la isla de Cuba como el lugar.

Lo cierto es que así, de una u otra manera, los españoles descubrieron que existía el maíz, un objeto omnipresente en todas las culturas americanas, desde el Canadá hasta la Patagonia, ya sea en la culinaria como en la mitología desde miles de años antes que Colón llegue a estas tierras.

Fuente:
Fernández de Navarrete, M.; Casas, B. de las; Alvarez Ch., D. Viajes de Cristóbal Colón (1922). Madrid, Calpe.
Ibarra Grasso, D. Tras las huellas del origen del maíz. Servicio Informativo de las Américas (OEI). La Paz. 1999.

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El audiovisual: ¿Y por Paraguay cómo andamos?

A propósito del Día Mundial del Patrimonio Audiovisual (II)

Desde el antiguo comienzo de la cinematografía en nuestro país con la primera proyección en 1900 (Cuenca, M. Historia del Audiovisual en el Paraguay. 2009) hasta llegar al fenómeno multigalardonado de 7 Cajas (Maneglia-Schémbori), mucha agua ha pasado bajo el puente de la técnica en estas tierras. Mucho esfuerzo, mucha experimentación, poco apoyo institucional y mucha creatividad de parte de los audiovisualistas, sumados al enorme interés del público nacional por consumir producción propia, deja abierto el escenario de esta forma de expresión.

La sangre y la semilla (1959), coproducción argentino-paraguaya sobre una historia de Mario Halley Mora
La sangre y la semilla (1959), coproducción argentino-paraguaya sobre una historia de Mario Halley Mora

Para entender lo que ocurre en nuestro país en el ámbito, es necesarios fijarse en unos textos imprescindibles y leer a las personas que trabajan en desentrañar esta historia. Manuel Cuenca publicó un interesante material, «Historia del audiovisual en el Paraguay», 2009, disponible en el siguiente enlace en internet: http://www.recam.org/_files/documents/historia_de_cine_paraguayo.doc.pdf

Igualmente Fernando Moure, en «Video en Latinoamérica. Una historia crítica». Baigorri, L. Ed. Brumaria. Madrid, 2008 (disponible en la biblioteca del Instituto Superior de Arte (ISA), Facultad de Arquitectura, Diseño y Arte de la UNA), proporciona su visión acerca de la historia del lenguaje y sus precursores.

Para completar la estructura, «Panorama de las artes en el Paraguay». Rivarola, T. CNC/CIF, 2012, ofrece un capítulo entero al lenguaje del audiovisual en el país. El material puede consultarse y descargarse de la página web de la Secretaría Nacional de Cultura (http://www.cultura.gov.py/).

Cabe destacar igualmente el esfuerzo que nace de las distintas instituciones que contribuyen a que el lenguaje del audiovisual se constituya en una herramienta de expresión cada día más utilizada, así como también las distintas cátedras de comunicación y tecnología de las universidades en el Instituto Superior de Arte de la FADA/UNA, el Instituto Superior de Bellas Artes del MEC, la Universidad Columbia, la UPAP, el IPAC y otras más.

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La importancia del audiovisual como registro de la memoria

A propósito del Día Mundial del Patrimonio Audiovisual (I)

Al hablar de audiovisual estamos refiriéndonos a la unión de las dos formas de expresión: lo auditivo y lo visual, la que generó este nuevo lenguaje o forma expresiva tan importante en nuestra manera de comunicarnos en la actualidad a partir de la aparición del cine sonoro hacia 1930.

Imagen muy conocida de la película "Le Voyage dans la Lune" (Viaje a la Luna), dirigida por Georges Méliès en 1902 basada en una novela de Julio Verne
Imagen muy conocida de la película «Le Voyage dans la Lune» (Viaje a la Luna), dirigida por Georges Méliès en 1902 basada en una novela de Julio Verne

Si bien es cierto el cine tiene sus antecedentes en «El caballo en movimiento», la serie de fotografías tomadas por el inglés Edward James Muggeridge publicada en 1887 en Filadelfia, EE.UU., un experimento nacido de la necesidad de averiguar si, en un momento de su trote, los caballos dejan de apoyar sus extremidades en el piso, la verdadera historia comenzó en 1895 con la primera proyección pública de los hermanos Lumière.

El éxito del kinetoscopio, el protocinematógrafo, fue inmediato en todo el mundo. Aparecieron figuras de la talla de Georges Méliès y su «Viaje a la Luna» de 1902 y el «Viaje a lo imposible» de 1904, considerados los primeros espectáculos de cine creados con el propósito de divertir. Había nacido en ese acto, la poderosa industria del cine y directores de la talla de Murnau, Eisenstein, Wiene, Lang y Stroheim darían rienda suelta a su creatividad detrás de una cámara.

Es evidente que en los 126 años que pasaron desde el experimento de Muggeridge, el cine ha servido no sólo para entretener; ha servido también para  registrar acontecimientos, para contar historias, para enlazar la literatura con lo visual, para darle respaldo a lo sonoro y apoyarse en él.

«Por su capacidad de trascender las fronteras lingüísticas y culturales, atraer inmediatamente la vista y el oído, a las personas alfabetizadas y a las analfabetas, los documentos audiovisuales han transformado la sociedad» (fragmento), expresan los antecedentes de la ONU y su órgano cultural, la UNESCO, al momento de declarar al 27 de octubre como Día Mundial del Patrimonio Audiovisual en 1980.

La utilización de este lenguaje para narrar el transcurrir del ser humano y la toma de conciencia acerca de la importancia de la guarda de los documentos visuales o audiovisuales le otorgan una trascendencia superlativa a esta fecha en la que se recomiendan acciones diversas que tiendan a la protección del patrimonio y el empoderamiento del lenguaje y de la técnica como poderosas formas de expresión.

Fuente:
Resolución 33 C/53 de la UNESCO.
AUMONT, Jacques. Historia general del cine. Madrid, Cátedra, 1995

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