Etiquetas

, , , , , , , , , , , , , , , ,

De hecho, ningún episodio de guerra puede dejar de ser terrible en todos los sentidos. Y durante la Guerra contra la Triple Alianza (1864-1870) se vivieron varios de ellos.

Asunción había sido evacuada bajo orden marcial de Francisco Solano López en febrero de 1868 ante el avance incontenible de las fuerzas aliadas sobre el Paraguay. También habían sido evacuadas otras ciudades, tanto internas como aquellas a orillas de los principales ríos, Paraguay y Paraná, ante la amenaza de las fuerzas navales enemigas que se apropiaron del tráfico fluvial.

Luque se convirtió en la segunda capital, luego fue Piribebuy y por último San Isidro de Curuguaty. A Piribebuy se había trasladado gran parte de las funciones del Estado. Funcionaron el Tesoro, un hospital de guerra, el Archivo y el comando militar; incluso el periódico de trinchera La Estrella, dirigido por Manuel Trifón Rojas; incluso algunas legaciones extranjeras mantenían a sus representantes.

Pero la guerra no daba descanso. Piribebuy fue atacada por las fuerzas contrarias el 12 de agosto de 1869 como si fuera un acto premonitorio de lo que ocurriría apenas cuatro días después.

La desigualdad en el número de combatientes era inmensa y no dio posibilidad a ninguna victoria; apenas se atinó a la defensa. Cuando los aliados entraron a Piribebuy se libró la primera batalla urbana de la guerra, y los brasileños vengaron la muerte de su comandante José Luis Mena Barreto. El Conde D’Eu, jefe de las fuerzas imperiales brasileñas, ordenó pasar por degüello a los prisioneros y quemar el hospital de guerra con todo y enfermos más personal dentro en uno de los ejemplos más documentados de genocidio de esta guerra.

Sin embargo, otro episodio cruel se estaba gestando. Apenas cuatro días después, el 16 de agosto, el Gral. Caballero al mando de 3.500 soldados, entre ancianos y niños disfrazados con barbas postizas, más un escuadrón de 600 veteranos enfrentaron a brasileños y argentinos en número de 20.000 en la batalla de Acosta Ñú, conocida también como batalla de Campo Grande.

A cañonazos, con cargas de caballería, a sablazos y tiros; y como si eso no bastara, prendiendo fuego al monte y empujando a punta de bayoneta a los sobrevivientes dentro del bosque para que murieran quemados o ahogados por el humo junto a sus madres que ayudaban desde la espesura cuidando a los heridos y juntando a los muertos, el enemigo terminó la jornada con una victoria que muy poco habla de su moral.

Ese aciago día, el 16 de agosto de 1869, fue testigo del nacimiento en el Paraguay del heroísmo extremo que asumen los seres humanos en situaciones extremas, y dio pie no al festejo sino a la recordación que debe brindarse a la valentía de la niñez nacional. Asumamos, pues, en este día, con coraje y honor el homenaje a quienes cayeron en defensa de la dignidad.

Bibliografía a consultar:
Rodríguez Alcalá, G. Residentas, destinadas y traidoras (1991). Edit. Criterio. Asunción
Mendoza, H. La campaña de las Cordilleras (2010). Edit. El Lector y ABC Color. Asunción
Cardozo, E. Hace 100 años. Crónicas de la guerra de 1864-1870. Tomo III (1970). Edit. Emasa. Asunción
http://www.lagazeta.com.ar/acosta-nu.htm. Batalla de Acosta Ñú – 16 de agosto de 1869 (Día del niño paraguayo). Consultado el 25 de julio de 2013

¡Si te gustó, registrate!