Kurusu ára

Las fiestas tradicionales de nuestro país son de una riqueza incalculable. Obviamente de origen colonial la mayoría de ellas, llevan en su desarrollo el fruto del sincretismo religioso que ayudó a forjar la identidad de esta nación.

Cómo hacer chipa en el primer libro de receta de comida paraguaya
Cómo hacer chipa en el primer libro de receta de comida paraguaya de Raquel Livieres de Artecona (1931)

Como se sabe, la fundación de la casa fuerte que dio origen a la ciudad de Asunción fue hecha con «la espada y la cruz», refiriéndose con ello al carácter militar y religioso de la conquista por parte de los españoles en estas y las otras tierras que tomaron por colonias.

La conquista espiritual no se hizo esperar, y tanto nativos como criollos se vieron muy pronto influenciados por la imposición de los festejos religiosos que los sacerdotes traían de sus países de origen o que formaban parte del calendario católico.

La astucia con la que trabajaron todas las órdenes sacerdotales en adaptar sus ideas a las costumbres lugareñas dio como fruto uno de los sistemas sociológicos más contundentes para favorecer la conquista: el sincretismo religioso, que no es sino la conciliación de dos cuestiones aparentemente difíciles de amalgamar: las ideas, usos y costumbres del nativo con la doctrina de la Iglesia.

En tal sentido, la Fiesta de las Cruces o Cruz de Mayo como también se la conoce originalmente a la celebración del 3 de mayo, en nuestro país pasó a llamarse «Kurusu ára», un concepto que contiene en sí mismo toda la carga de las costumbres populares propias de la idiosincrasia de nuestra gente.

Formas de festejar

En nuestro país se acostumbra festejar la fecha adornando la cruz con blancos paños y colocándola en el centro de una bóveda o gruta hecha de ka’avove’i o laurel. Ese especie de nicho natural se adorna con chipas con formas de palomitas o argollas que se cuelgan con hilos de colores de las ramas.

Dependiendo de la situación, si la cruz es pequeña o está situada en un lugar cerrado, se suele colocar encima de la misma una especie de aro recubierto de ramas y flores del que se cuelgan las chipas. También se acostumbra adornar las cruces de las esquinas o kurusu peregrino, ya cada vez más escasas en los barrios de nuestro país, que son visitadas por los vecinos que rezan y cantan para luego repartir entre ellos y los curiosos las chipas.

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