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VITAM IMPENDERE VERO (IV)

“Conocer la historia del lugar en que uno está sentado” es una declaración de actitud con la cual cerré el anterior número. En este momento en que la proliferación de la información relativiza el conocimiento, damos por sentado mucho y en consecuencia investigamos poco.

Dr. Ramón Zubizarreta, primer Rector de la UNA (1889-1891)

Dr. Ramón Zubizarreta, primer Rector de la UNA (1889-1891)

José Segundo Decoud, como articulador de la ley de creación de la Universidad Nacional de Asunción había tenido agrios enfrentamientos por algunos temas álgidos con algunas personalidades de la época. Entre ellos el mencionado en el número anterior en referencia a la autonomía de la institución y la necesidad de tal como un argumento cierto en la construcción de la Universidad.

Otro tema discutido fue la cantidad de alumnos necesarios para la apertura de sus aulas y la pertinencia o no de la nacionalidad para formar parte del plantel de docentes. En todos los casos, la firme postura y la doctrina de José Segundo Decoud prosperaron y así se pudo contar con varios de los más brillantes intelectuales extranjeros que en la época desarrollaban sus actividades en el Paraguay.

De tal manera la naciente Universidad se pudo beneficiar del aporte de los Zubizarreta (primer Rector hasta 1891), Olascoaga, Vallory, Lindner, Jordán, Lofruscio, Zanotti, Calderara y Finis por citar algunos extranjeros, quienes junto a los Audivert, Aceval, Domínguez, Benza, López Moreira, Barbero, Taboada y otros paraguayos fueron construyendo la base académica y pedagógica de la Institución (Monte de López Moreira, M.G. Historia de la Universidad Nacional de Asunción (1889-1989), Vol. I, 1990).

Esa idea surgida de la inspiración de Decoud, la de la autonomía tan preciada, alejada de los vaivenes políticos de todas las épocas, está traducida en el Capítulo II, de la Autonomía Universitaria, art. 5 del Estatuto de la UNA y dice así: “La autonomía implica la plena capacidad de la Universidad Nacional de Asunción para dictar los estatutos y normas que la rijan, determinar sus órganos de gobierno, elegir autoridades, ejercer las funciones de docencia, investigación y extensión, y las actividades administrativas y de gestión que en consecuencia sean desarrolladas”, y así está inscrito en el último documento refrendado en el año 2005.

Volviendo a José Segundo Decoud, para tener un semblante un poco más claro de su figura, aquel que fuera político y periodista, intelectual, escritor y traductor; canciller durante cinco distintas presidencias, que hablaba perfectamente varios idiomas, que fue enemigo declarado de los López y formó parte de la Legión Paraguaya contra su propio país en la Guerra Grande, cosa que poco le fuera perdonado; que fue exiliado y regresó, que nunca pudo llegar a la primera magistratura a pesar de su capacidad, que fuera el puntal de la creación de la UNA y sostenedor de su ideología programática, cuando se encontró aislado y marginado políticamente luego de la Revolución de 1904, decidió poner fin a su vida, siendo senador de la Nación, autoeliminándose en 1909 (Zubizarreta, C. Cien Vidas Paraguayas. Bibl. Centenario Nº 6, 2ª Edic., Edit. Servilibro, Asunción. 2011), apagándose así una vida que recién a la distancia puede ser analizada, valorada y justipreciada de cabal forma, sobre todo en el ámbito universitario de la UNA, su espacio por naturaleza propia, la que debe asumir el papel protagónico en esta nueva mirada a la historia de la Institución.

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