Etiquetas

, , , , , , , , , ,

No escribo estos recuerdos en memoria del Doctor Ayala movida por un sentimiento de obligación; los escribo para mi placer –placer doloroso–, para volver a hallar, poco a poco, algunos de los innumerables hechos, grandes o pequeños, que puede contener toda una vida de hombre, vista desde su hogar.

TapitaCon estas palabras inicia Marcelle Durand de Ayala el relato acerca de su esposo al que denominó “Algunos recuerdos del doctor Eusebio Ayala”, titulado originalmente como “Quelques Souvenirs sur le Président Eusebio Ayala”, escrito en francés y publicado en 1990, Editorial Histórica, coeditado por Archivo del Liberalismo en Asunción.

La autora relata detalles privados, muy cercanos, desde su posición de compañera del político acerca de diferentes temas. Comienza con el nacimiento de Ayala en 1875 y culmina en 1936 con la Revolución Febrerista de la cual fue protagonista y testigo de primera línea.

No faltan en este compendio, algunos detalles sobre la Guerra del Chaco, como aquel referente a la posibilidad de que la ciudad de Asunción sea bombardeada por la Fuerza Aérea Boliviana y la reacción del estadista de la cual fue partícipe la autora.

Marcelle cuenta cuál fue la decisión que Ayala tomó, muy a pesar suyo y en total contravención a las leyes de la guerra. “No hallo otro modo”, habría expresado el mandatario. “El presidente de la República del Paraguay previene al gobierno boliviano que si la capital fuese bombardeada, como se la amenaza, se fusilará por sorteo algunos de los oficiales superiores prisioneros que están en la ciudad. A Bolivia le corresponde decidir lo que le conviene hacer”.

Dicha misiva había sido transmitida al contrincante, firmada solo por Ayala para no incriminar a ninguno de sus colaboradores en una decisión que de hecho planteaba claramente un dilema moral de proporciones, pero cuya justificación –salvar Asunción– bien valía la pena.

Asunción no fue bombardeada. Asunción se salvó. Un día, Marcelle le interroga a su esposo: “Si los bolivianos hubieran venido, ¿qué habrías hecho? ¿Hubieras llevado a ejecución tu amenaza?”. Ayala contestó: “¿Quién sabe? Felizmente no tuve que decidir la cuestión”.

Este libro está dividido en dos partes, la primera de ellas escrita en castellano, con traducción de Andrés Arade, revisada y corregida por Cristina Boselli, y al cuidado de Enrique Bordenave. La segunda parte está completamente en francés y es el escrito original que luego fue traducido y publicado en este libro en conjunto.

Aranduvera Biblioteca Digital Abierta tiene el orgullo de presentar este libro, delicioso compendio intimista que nos permite bucear en la privacidad de los autores y en la historia reciente de nuestro país.

Pronto se ofrecerá en formato de lectura en streaming para todos los intersados.

¡Si te gustó, registrate!