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La razón del por qué San Blas es patrono del Paraguay se pierde en la historia remota de nuestro país, así como los motivos por los cuales este sacerdote de origen armenio entró a formar parte del santoral católico.

 

San Blas

El Señor san Blas

La historia de San Blas como patrono del Paraguay, y uno de los santos más populares del país, comenzó en 1538. Resulta que el fuerte Corpus Christi estaba siendo asediado por los indios caracaráes y timbúes debido a unos abusos cometidos por los españoles en contra de estas tribus.

Y de hecho los indígenas iban ganando la batalla cuando los españoles recibieron la ayuda de dos barcos y sus tripulantes quienes llegaron al auxilio de sus compañeros. Dicen las crónicas recogidas por Rui Díaz de Guzmán que estando en plena lucha contra los naturales, se divisó en la torre de la fortaleza la presencia de un hombre vestido con una ropa blanca blandiendo una espada refulgente en una de las manos (Díaz de Guzmán, 1835).

El fulgor del arma fue tan poderoso que los indios cayeron deslumbrados por la luz y los españoles les pudieron vencer con esa ayuda considerada divina. Como ello ocurrió en fecha 3 de febrero, en el año 1538, fecha en que se recordaba a San Blas en Europa, los españoles no perdieron la oportunidad de responsabilizarlo de su triunfo y lo nombraron patrono de los territorios del Paraguay (op. cit.)

La festividad en Asunción

Si la vida convertida en leyenda de San Blas es particularmente interesante, no lo es menos en su relación con el Paraguay. Obviamente los hechos relatados anteriormente conformaron en el imaginario popular nacional lo que se conoce como la Leyenda de San Blas, hecho recogido por muchos autores que tratan el tema, tal es el caso de Margarita Durán Estragó, Dionisio González Torres, Paulo de Carvalho Neto y Luis Verón por citar a algunos de ellos.

Cuando Asunción fue elevada a la categoría de ciudad con la creación del Cabildo en 1541 por Domingo Martínez de Irala, fue esa institución la encargada de organizar las celebraciones de las dos figuras religiosas más importantes de la ciudad, la Virgen de Asunción y San Blas (Estragó, 1987).

Se acostumbraba realizar una procesión del santo, acompañada de su estandarte y de los devotos, desde la Catedral hasta la parroquia de San Blas. A partir del año 1809, los actos religiosos se llevaron a cabo solamente en la Catedral, se suprimió la parroquia y la imagen del santo quedó depositada en la iglesia matriz a cargo de su mayordomo correspondiente. Con el tiempo, las festividades que en un principio eran muy intensas en la capital, fueron perdiendo brillo y vigor hasta sobrevivir apenas un feriado (que ya no lo es más hoy en día) y alguna que otra misa principal (op. cit.).

Parte del folclore nacional

Sin embargo, en algunas ciudades como Itá, Piribebuy o Ciudad del Este, los festejos son mayores y sobrevivieron con mucho fervor. La recordación es una mezcla de actividades profanas y religiosas, no faltan las quermeses, los bailes, las personas que se caracterizan y las procesiones. Esas actividades conformaron la tradición de la fiesta de San Blas o del Señor San Blas como también se conoce en la jerga popular al santo.

En la zona del barrio Ricardo Brugada (Chacarita), en el lugar conocido como Punta Karapã, uno de los enclaves más antiguos de la ciudad, las fiestas en honor a San Blas fueron muy afamadas y propiciaron la creación de una de las piezas más importantes de la música paraguaya de las manos de Mauricio Cardozo Ocampo, La Galopera, en la que el artista relata como testigo privilegiado el baile de estas mujeres en honor al santo en su fiesta. La letra dice en una parte: “En un barrio de Asunción/ gente viene y gente va/ ya está llamando el tambor/ la galopa va a empezar/ tres de febrero llegó/ el patrón señor San Blas/ ameniza la función/ la banda de Trinidad”.

Las costumbres de San Blas

San Blas es un santo multifacético. Se lo invoca, por ejemplo, para combatir los dolores de garganta para cuyo efecto es costumbre colgar una cinta con la imagen del santo en el cuello del enfermo. Asimismo, si alguien se atraganta, se acostumbra golpear la espalda de la misma pronunciando la expresión “¡San Blas, San Blas!” (González Torres, 2007).

Los promeseros suelen pagar sus votos caracterizando al santo. El día de la procesión, niños o adultos, lucen mitras rojas y visten capas del mismo color con bordes dorados y unen sus voces al canto religioso mientras siguen al santo. Las mujeres de edad, mientras tanto, llevan mantos rojos o amarillos, todas estas características de la iconografía de San Blas (op. cit.).


Oraciones populares a San Blas

Oración 1

Señor Dios, que corroboraste al bienaventurado mártir y obispo san Blas, en medio de los tormentos, con tus consuelos celestiales y le hiciste, esclarecido en milagros por todo el orbe, concédenos, que asistidos con su intercesión en nuestras adversidades, nos gloriemos de cumplir y de que se cumpla tu santa voluntad.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

Amén.

Oración 2

Milagroso San Blas, que lleno de júbilo, en el camino de la cárcel, obrasteis prodigios y salvasteis la vida de un niño que se moría ahogado por una espina que tenía atravesada en la garganta, alcanzadnos del Señor la gracia de vernos libres de todas las enfermedades de la garganta y emplear a ésta siempre para la gloria de Dios y bien de nuestras almas.

Así sea. Ruega por nosotros san Blas.

Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de nuestro Señor Jesucristo


San Blas de Sebaste, obispo y mártir

Del santo nacido en Armenia en fecha desconocida, se tienen muy pocos datos y los que hay están muy confundidos con la leyenda. Sí se sabe que nació en Armenia y que falleció cerca del 316, también en circunstancias confusas de precisar.

Se dice de él que era médico, pero no hay pruebas suficientes de ello. Fue sí obispo de Sebaste, actualmente conocida como Sivas, en Turquía. Sobre su fallecimiento se dice que fue bajo el gobierno de Diocleciano, otros afirman que bajo Luciano y hasta se dice que bajo Julián el Apóstata; la versión depende de la tradición que como se indica es tan antigua que se pierde en el tiempo.

Igual cosa ocurre con su fecha de muerte y recordación, cosa que es conmemorada el 3 o el 15 de febrero para la Iglesia de Occidente, y el 11 de febrero para la Iglesia de Oriente. Cabe destacar que fue un santo muy popular en esa parte del mundo, de donde pasó, hacia el año 732, a la Europa Occidental, específicamente a Italia, desde donde se diseminó por el resto del mundo católico.

Muchas versiones corren sobre su martirio. Una de ellas dice que habiendo llevado una vida eremítica a causa de las persecuciones a los católicos en el año IV d.C., fue llevado de la cueva donde moraba sanando a los animales y puesto frente al gobernador que ordenó primero su prisión luego de la cual fue tirado a una laguna donde, emulando a Jesús, caminó sobre ellas. Cuando le buscaron, los soldados se ahogaron; entonces le ordenaron que salga, lo que Blas obedeció y sufrió luego el martirio.

Es el santo protector de los enfermos de la faringe, de los otorrinolaringólogos. Estando en prisión salvó a un muchacho a punto de morir porque tenía atravesada una espina de pescado en la garganta con una simple bendición, por eso se lo invoca cuando hay problemas en la garganta. En otra ocasión le pide a una mujer a la que salvó de un aprieto y que le llevaba dos velas como agradecimiento, que siga con esa tradición pero en la futura iglesia que construirían en su nombre cuando él falleciera. De ahí deviene la costumbre de encender las velas cruzadas de San Blas durante la recordación en su fecha al momento de realizar la bendición de las gargantas. Es el santo patrono del Paraguay, así como de la ciudad de Dubrovnik en Croacia y muchas otras tanto en nuestro país como en España e Italia. Los datos más antiguos de este hecho relacionado con el Paraguay figuran en el libro “Historia Argentina del Descubrimiento, población y conquista de las provincias del Río de la Plata”, autoría del que es considerado el primer escritor paraguayo, Rui Díaz de Guzmán, en el Cap. XIV “De las cosas que sucedieron en estas provincias después de la partida de don Pedro”, del año 1815.

Bibliografía
Carvalho Neto, P. (1996). Folklore del Paraguay: Sistemática Analítica. Asunción: Editorial El Lector
Díaz de Guzmán, R. (1835). Historia Argentina del descubrimiento, población y conquista de las provincias del Río de la Plata. Buenos Aires: Imprenta del Estado
Durán Estragó, M. (1987). Templos de Asunción 1537-1860. Asunción: Biblioteca de Estudios Paraguayos, Universidad Católica
González Torres, D. (2007). Folklore del Paraguay. Asunción: Editorial Servilibro
Wisner de Morgenstern, F. (1996). El Dictador del Paraguay José Gaspar de Francia. Asunción: Editora Litocolor

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